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Si notais que llevo mucho tiempo sin escribir, posiblemente me esté pasando la mismo que le ocurrió a García Birlán.
"El deber me ordena que os dedique esta crónica y la pluma se niega a escribirla. Se amontonan las notas en mi imaginación y la péñola no sabe darles forma. Esfuerzo el pensamiento, concibo ideas, bullen las palabras en la mente y aun permanecen blancas las cuartillas."

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¿Un cateto escribio esto?:

Esta cárcel que, durante varios meses, le dio ocasión de un trato prolongado con el mundo variopinto del hampa, verdadera sociedad paralela con su jerarquía, sus reglas y su jerga, parece ser, con mayor probabilidad que la de Castro del Río , la misma donde se engendró el Quijote, si hemos de creer lo que nos dice su autor en el prólogo a la Primera parte: una cárcel «donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación», y en la cual bien pudo ver surgir, al menos, la idea primera del libro que ocho años más tarde le valdría una tardía consagración.

Cervantes en su vivir .

Jean Canavaggio

domingo, 2 de junio de 2013

Religiosidad Popular.


Religiosidad Popular.
Antigua ermita de San Roque popularmente conocida por "El Calvario".


La religiosidad popular no es un hecho exclusivo de la religión cristiana, en todas las religiones existen expresiones más o menos simbólicas.
Desde muy antiguo el hombre ha adorado iconos que entendía podrían interceder en la salud, la naturaleza, la abundancia de alimentos. etc. Estos podían rendir tributo al fuego, la naturaleza, una pintura o una talla en hueso. La creación y la organización de la estructuras en las religiones va de la mano con la evolución del hombre.
 Los griegos influyeron bastante en la religión romana y esta última a su vez en la hispánica; adoraban a numerosos dioses; en pleno periodo de expansión del imperio se van a producir unos cambios religiosos y políticos importantes. El periodo de transición de la república a la dictadura imperial o alto imperio va coincidir con el final del culto politeísta y el inicio; con el nacimiento de Jesús, de una religión monoteísta. La cristiana.
 En la religión cristiana se considera que solo existe un solo Dios, esto no va resulta una traba a la hora de rendir culto a imágenes diferentes: objetos, Santos o Vírgenes, aunque todos relacionados con la vida y obra del creador. Los devotos achacan a estas imágenes cosas inexplicables sobrenaturales, como un manifiesto de amor de Dios hacia los seres humanos. La Virgen María, la madre de Dios es la santa más amada y a ella se le atribuyen más intercesiones en favor a las personas. Se le conoce por muchos nombres y es muy venerada.
A la hora de hablar de la religiosidad popular de este lado de la campiña cordobesa no deberíamos prescindir de ninguna etapa significativa de la historia, especialmente de las manifestaciones y creencias religiosas de otras civilizaciones. Sirva como ejemplo los resultados extraídos de varias campañas de excavaciones en el Santuario ibérico de Torreparedones donde se ha podido documentar el culto a una divinidad con poderes asociados a la cura de enfermedades. En Torreparedones se han hallado más de 350 exvotos con características comunes: figuras antropomórficas en su mayor parte femeninas, talladas en piedra caliza. También numerosos exvotos anatómicos, principalmente piernas o pies. Lo que demuestra una gran presencia de devotos que acudían a dar las gracias por los favores recibidos.
 Otros indicadores importantes en Castro del Rio del inmenso fervor religioso popular es el inicio en época bajo medieval de numerosas devociones y la construcción de numerosas ermitas.
 Una de ellas, la de San Roque, se construyó a las afueras de la población en la parte oriental, justo al lado del camino que nos lleva a Cañete. La devoción hacia este santo tiene su exponente en el S .XV y en esta población debió ser importante pues encontramos una obra arquitectónica civil con el mismo nombre. La fuente que se encontraba al pie de la muralla al lado de arco justo antes de entrar en la cuesta de lo Mesones (hoy podemos encontrar allí la oficina de gestión del agua). Su onomástica el 16 de agosto. Se tiene por el santo protector de la peste y de todas clases de epidemias. Perdió todo protagonismo en la localidad cuando la imagen de una Virgen hallada en un descampado; y, que se había depositado en su misma ermita, interfiriera ante la población y unas epidemias de cólera. Se le reconocen varios milagros.
 El hecho de que innumerables imágenes de la Virgen fueran ocultadas ante posibles profanaciones de los mahometanos es prueba de que la devoción mariana estaba generalizada por toda la Península antes del siglo VIII. Si no, nos explicaríamos otro modo más rápido para el crecimiento de la devoción a la Virgen.
 La Imagen de la Virgen recibe el nombre de los favores que ha demostrado pasando a llamarse Virgen de la Salud., registrándose a partir del siglo XVII un intenso fervor en la localidad. El aumento tan importante de devotos provoca que la ermita de San Roque se quede pequeña y se proyecte construir una nueva bajo la advocación de la Salud en el lugar donde según la historia apareció dicha imagen. Recordaremos que los hallazgos tan numerosos de imágenes de vírgenes presentan el mismo patrón, ocultaciones en los siglos VIII-IX para preservarlas de posibles profanaciones ante la invasión árabe que son encontradas por pastores o durante la faena agrícola.
 En la nueva iglesia se dedica el altar mayor a la titular y se construyen dos más el de San Sebastián y el de San Roque, en una pequeña urna encontramos también una imagen de San Miguel. Con el tiempo el culto a San Roque prácticamente desaparece.
 Un inventario de autor anónimo realizado en la primera mitad de los años treinta del siglo pasado (posiblemente un año antes del inicio de la guerra civil), nos da a conocer la inmensa gratitud que le profesan sus devotos.
 El ajuar que encontramos es variado, cuenta con una seria de piezas de sumo valor que paso a enumerar:
      2 Cálices de plata con sus patenas y cucharillas, 1Corona, cetro y rostrillo de plata sobredorada de la Virgen de la Salud, 1 Corona y zapatos de plata sobredorada del niño, 1 Corona, cetro, media luna y un rostrillo de amatistas y topacios,, 1 Corona y media luna de plata sobredorada, 1 Cruz de oro con esmeraldas, 1 Alfiler de oro con diamantes, 1 Alfiler de oro con perlas, 3 Pares de sarcillos de oro con esmeraldas, 1 Rosario granate engarzado en plata, 1 Rosario con siete dieses de perlas y cruz de esmeraldas, 1 Rosario con siete dieses de perlas engarzadas en oro, 1 Rosario engarzado en plata, 1 Roseta de oro con perlas, 1 Cruz de oro con perlas con cadena, 1 Cruz de oro y perlas pequeña, 1 Cruz lisa para el niño, 1 Collar de perlas gordas en 2 hilos , 8 Hilos de perlas medianos, 1 Collar de perlas,, 1 Joya de plata con perlas del niño, 30 Anillos de ellos (12 con esmeraldas, 1 con brillante, 9 con perlas y resto sin piedras),, 1 Cascabelada de plata, 1 Collar de topacios en blanco, 1 cruz de oro alemán con cadena, 2 Pulseras con 3 hilos de piedras blancas y verdes, 18 Rosarios engarzados de plata, 5 Rosario del niño, 1 Media luna de plata, 1 Corona de plata Roul, 1 Andas de plata Roul, 4 Jarrones de plata Meneses, 5 Hilos de perlas menudas, varias vestidos bordados en oro y plata. También encontramos 1 bastón y collar de San Roque.
 La Virgen de la Salud toma tanto protagonismo en la villa de Guadajoz que se erige como patrona, se declara alcaldesa perpetua, se le dedican ferias, procesiones, romerías, se Corona canónicamente y se fabrican miles de medallas con su imagen que cuelgan de lo cuellos de sus devotos, pero lo más importante de todo esto es que engendra valores espirituales, auténticos y profundos en el corazón de ellos.
 Diego L. Urbano Mármol.

viernes, 17 de mayo de 2013

El pedestal de Marimontes


Estela funeraria de Ategua(Antiguamente Ibérica a secas, hoy Tartésica)
 





El pedestal de Marimontes.

 

La excursión estaba organizada; ese mes  estaba resultando duro climatológicamente. Tan sólo me hacía falta lo más importante: la autorización de mi padre. El día elegido prometía ser húmedo, así que las trabas posibles por cuestiones laborales se disipaban. Lo otro... lo otro era lo más complicado. - ¿Cómo le explicaba  los motivos del viaje?-.

Era el más pequeño de tres hermanos, los mayores resultaban ser aplicados en los estudios.

-Si el niño no quiere estudiar tajo tiene, decía. ¡Como anillo al dedo le viene al nene el negocio! ¡No veis que no quiere…! y el maestro dice que listo es, pero vago y muy “despistao”, también.

Ahí erradicaba la otra cuestión, cómo convencer a mi progenitor de que iba a Córdoba solo;  bueno, solo no, con uno de mi edad, pero seguro que para él era igual; y a visitar un museo, un museo de piedras viejas. Cómo le hago  ver que eso era compatible con mi poco interés por el estudio de las matemáticas y la gramática. Susto, era lo que tenía; al final la cosa no resultó tan complicada. - ¡Pero nada de autoestop! Te vas en la catalana-.  Pienso que le daba igual qué clase de museo procedía a visitar. Me lo permitió, seguro, para que me fuese espabilando.

Mientras me iba escuché a mi madre decir: ¡Esas ideas  de las antigüedades se las mete Juan Mendoza-. Desde luego, el viejo funcionario de correos y heredero del Condado de la Palma, Juanito Mendoza, sabía del viaje.” Decía no poseer el título que le correspondía oficialmente por no tener dinero para apañar el papeleo”. Me había preparado en el reverso de una papeleta no utilizada de las elecciones recién celebradas de 1977 el nombre de algunas piezas arqueológicas procedentes de esta localidad, que por lo visto habían sido requisadas al Ayuntamiento por parte del personal del Museo Arqueológico Provincial. - El toro ibérico que hay en el patio de la iglesia no consiguieron llevárselo porque nos dio tiempo a ocultarlo- me explicaba sonriendo. Todas esas historias  policíacas no hacían sino ampliar el halo mágico creado en torno a algunas piezas.

-Tiene que estar el león de piedra en la segunda sala, una estatua de Venus en mármol y una lápida funeraria de color rosáceo en la tercera...- y no sé cuantas más cosas me apuntó.

Si no las ves pregunta al vigilante!. Pero a mí lo que verdaderamente me llamaba la atención era el pedestal de la sacerdotisa. -¿Preguntar? ¿qué voy a preguntar yo?- me decía para mis adentros.

A ver si se lo van a llevar a Madrid y les vamos a perder la pista!-

Juanito Mendoza,  “Conde de la Palma”, era un erudito de historia local; era capaz de  recitar los hechos ocurridos en la batalla de Munda al dedillo, tal y cómo lo escribió Menéndez  Pidal  en su Historia de España. Administraba una pequeña estantería de tres baldas situada en la biblioteca municipal, en ella cohabitaban 3000 años de historia; si contábamos un hacha de pedernal en el elenco, los años se multiplicaban.

 Nos adentramos en un laberinto de callejuelas sombrías. -¿Seguro que tú sabes?.-Si hombre, contestaba. Todo nos llamaba la atención. Mi amigo, sonriendo, decía: ¡No mires para todos los lados con tanto asombro, que se van a dar cuenta que somos de pueblo-, y después  soltaba una carcajada.

De repente, se hizo la luz; cuando salimos  a aquel espacio abierto. La plaza donde se encontraba el museo nos dejó perplejos; rociados por el suelo en el entorno de la puerta de entrada y en el jardincito existente delante del edificio: basas, trozos de grandes columnas y capiteles de mármol. Todo esto nos hacía vislumbrar lo que encontraríamos dentro.

Devorábamos con la mirada las primeras vitrinas. Nos decíamos de vez en cuando el uno al otro. -¡VVamos, que aún nos quedan un montón de salas!. Lo más importante para los dos era la época romana, aunque no nos mantuvimos despreocupados por las estatuas de animales de época Ibérica.

Yo iba obsesionado por un pedestal que algún día muy lejano había soportado la estatua de Rufina, aquella importante sacerdotisa que se había ganado el respeto de los habitantes de la antigua Osca y otras ciudades indígenas colindantes, tanto como para costearle un monumento que le haría perpetua  hasta nuestros tiempos

Le preguntaba yo a mi mentor por la estatua: ¿no se sabe, aun, nada de ella?¿No estaba al lado de él cuando apareció?—. Tan sólo se sabía que había sido encontrada en el paraje cercano, conocido por Ízcar, un siglo antes, que se trasladó a Castro y que se instaló a la entrada del pueblo como soporte de una gran Cruz de piedra. El monumento era conocido por  la cruz de Mari Montes.   " Si el pedestal me llenaba de  curiosidad, no lo era menos el nombre".

El museo  albergaba tantas cosas que a cada paso elegía una nueva pieza como la preferida.

En mis visitas posteriores ya no sentí  jamás la misma atracción por el pedestal; aunque siempre perdurará aquella  primera emoción en mi cabeza. La estela ibérica de Gamarrilla-Ategua se ganó todas mis atenciones, y la de mi mente. Un guerrero ibérico me  incitaba a imaginar gestas en este mundo  y en la inmensidad del extenso más allá.
Pedestal de Mari Montes.

Guerrero Íbero.
 

Caesar.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Bacalao Hortelano.




Esta entrada la voy a dedicar a la gastronomía Castreña de Semana Santa. Tratará sobre una receta creada por mi para el concurso gastronómico que se celebra en este pueblo unos días antes de la Semana de Pasión.
Es el segundo certamen que se organiza. El ingrediente y la base principal del plato a presentar es el Bacalao. Los dos años he participado; con platos diferentes, pero prácticamente con el mismo título. El Bacalao y la Huerta.


El año pasado realicé un plato con habitas, bacalao, chorizo y cabrillas(caracoles) todo revuelto bañado con crema de patata con un punto de albahaca. El plato me salió salado por dos motivos. El primero de ellos es que caí malo el día de antes con un virus estomacal y el segundo: porque utilicé un método antiguo; no el convencional con agua, para desalar el pescado, esta vez he ido a lo seguro.

Este año he quedado muy contento con el resultado de mi trabajo. También he utilizado productos de la huerta castreña. Uno de ellos muy valorado fuera de nuestra localidad. La fama, le viene de antaño cuando se utilizaba un truco; por cierto muy trabajoso para conseguir blancura y ternura, que era enterrándolos en la tierra. Así se conseguía fabulosos “Cardos”.
 Aunque hoy en día esta práctica esta casi perdida; hay quien lo hace para el consumo propio, se intentan conseguir la misma textura liándolos en bolsas de plástico.

Voy a colgar la ficha de elaboración que entregué al jurado por si alguien se atreve con él, puedo asegurar que esta riquísimo. Como este escrito; por adelantar tiempo lo efectué la noche de antes, no recogí algún detalle que manejé en la elaboración, los pondré al final.

Bacalao hortelano.




Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, hay un concurso gastronómico con bacalao y poseo unas hortalizas regaladas por un amigo hortelano, imagino cómo conjugar estos elementos quedando un plato único pero con personalidad de sabores de cada uno de los ingredientes.

Para ello vamos a coger el bacalao, un buen cardo de huerta y una calabaza.

Comenzamos limpiando el caldo y troceándolo; yo he decidido hacer trozos grandes para poder utilizarlos de lecho para los trozos de bacalao. Lo ponemos en la olla a vapor hasta que estén tiernos, los escurro y los reservo.

He cortado los trozos de bacalao y lo he puesto a desalar durante algo más de 48 horas cambiando el agua cada 8 horas más o menos.

He realizado una crema de calabaza haciendo un sofrito con un par de dientes de ajo y media cebolla, después lo he puesto a hervir con los trozos de calabaza. Cuando la calabaza está tierna se bate junto un chorreón de aceite de oliva, dos quesitos en porciones, una pizca de sal y pimienta. Reservamos.

Picamos cuatro dientes de ajo y un trozo de guindilla y lo doramos en una sartén con bastante aceite y apartamos cuando está en su punto. Echamos el bacalao a fuego mediano; antes lo hemos secado con una papel absorbente, moviendo ligeramente para extraerle la gelatina, cuando el bacalao está en su punto lo sacamos y aprovechamos la salsa para freír los trozos del cardo, una vez que el cardo ha cogido el punto y se ha mezclado con la salsa ya podemos montar el plato bañándolo con la crema de calabaza.

Ingredientes:

Trozos de lomo de bacalao.

Un cardo de Huerta.

Una calabaza.

6 dientes de ajo.

½ cebolla.

Aceite de Oliva Virgen Extra.

2 quesitos del Caserío.

Media Guindilla.

Una pizca de Sal

Una pizca de Pimienta.

Unas hojitas de perejil.

Un par de aceitunas negras.

La crema de calabaza la hice en Mycook (tipo thermomix) pero he obviado el método porque en definitiva con menor tiempo es como si se sofriera en una sartén, se cociera y triturara en una olla. 
El cardo "lo mareé" con un poco de Vino de Montilla-Moriles marca Ituci y unas hojas de laurel.
Para el año que viene tengo pensado hacer una receta indagando en la gastronomía antigua romana, con vino, hierbas y no sé. Una especie de Garum Castreño.