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Si notais que llevo mucho tiempo sin escribir, posiblemente me esté pasando la mismo que le ocurrió a García Birlán.
"El deber me ordena que os dedique esta crónica y la pluma se niega a escribirla. Se amontonan las notas en mi imaginación y la péñola no sabe darles forma. Esfuerzo el pensamiento, concibo ideas, bullen las palabras en la mente y aun permanecen blancas las cuartillas."

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¿Un cateto escribio esto?:

Esta cárcel que, durante varios meses, le dio ocasión de un trato prolongado con el mundo variopinto del hampa, verdadera sociedad paralela con su jerarquía, sus reglas y su jerga, parece ser, con mayor probabilidad que la de Castro del Río , la misma donde se engendró el Quijote, si hemos de creer lo que nos dice su autor en el prólogo a la Primera parte: una cárcel «donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación», y en la cual bien pudo ver surgir, al menos, la idea primera del libro que ocho años más tarde le valdría una tardía consagración.

Cervantes en su vivir .

Jean Canavaggio

sábado, 27 de diciembre de 2025

"La Generala"

 

                                  La Generala.

 

Uno no sabe cuándo va a empezar a escribir algo, sobre todo para liberar la mente de tanta carga y para reactivar los dedos en el teclado, nunca encuentro el momento, aunque tenga algo que escribir, es por ello por lo que me niego a rechazar la invitación para hacerlo en la mítica revista del Círculo de Artesanos.

Cuando el amigo Paco Cívico me lo recordó en presencia de Paco Morales, le contesté que sí, que iba a escribir sobre una mujer, Ana de Arcaya. Al amigo Morales se le dibujó una sonrisa en la cara pues él es amigo de los personajes olvidados que por una cuestión u otra escribieron parte de la historia de este pueblo.

Por otro lado, es la primera vez que escribo sobre una mujer en los posts que subo al viejo y olvidado Blog “Historias de Castro del Río” sobre personajes que marcaron un espacio y un tiempo en la Capital de los Granados bañados por el Guadajoz, o en algún otro sitio. Termino la frase y creo que esto que acabo de escribir hoy en día es un poco exagerado, pero como me parece algo romántico no lo corrijo, me refiero a lo de los granados.

Hay un lugar en Castro que frecuento a menudo y que recibe el nombre de la parcela o paraje donde se asienta, el conocido por “Polígono de La Generala” enclavado en la Ronda Norte.

No es que uno esté pensando en el origen de los nombres de los sitios, pero cada vez que escucho o nombro “la Generala” pienso en la toponimia del lugar y solo se me ocurre una cosa. La única dirección que puedo permitir, y que además creo que es la única posible es la de que este paraje toma el nombre de su antigua propietaria, Ana de Arcaya y Manzanos.

A primeros de noviembre del año 2011 escribí una breve reseña en mi blog sobre el General Manuel Lorenzo Oterino; marido de la protagonista de este artículo, la acompaño con una fotografía de una lápida del Cementerio de Castro del Río donde encontramos grabado el nombre de este insigne militar.https://historiasdecastrodelrio.blogspot.com/2011/11/don-manuel-lorenzo-oterino.html.



Para entonces había recogido bastantes apuntes sobre las hazañas militares de este hombre, pero muy poco sobre el nexo con este pueblo, tan solo contaba con los datos que me aportaba verbalmente el malogrado José Carlos Navajas, el cual contaba con unos documentos o cartas sobre las reclamaciones que hizo Ana de Arcaya una vez viuda al gobierno de la nación. Supuestamente la familia Navajas Fuentes habrían sido los últimos contactos en este pueblo motivada por la vecindad, recordar que vivían casa arriba y casa abajo. 

La solicitud que hace la viuda es sobre una pensión para sus hijas menores actualizada con el pago por la última condecoración recibida por Manuel Lorenzo, consistía en la cuarta Gran Cruz; y la más merecida, que se le concedían por hechos de Guerra y que le llegó ya fallecido, es por ello que la viuda pleiteo al menos por los beneficios económicos de este galardón.

Es curioso leer los comentarios que se hacen en esta entrada, por un lado, Alberto Gay nos dice tener mucha información sobre este personaje y me deja a mí la posibilidad de desarrollar o continuar con el trabajo emprendido. Un desconocido firmando como “JLIS” escribe unos breves resúmenes sobre la vida de tres de sus hijos varones que fueron militares. No es difícil encontrar información sobre los que pertenecieron al estamento militar pues de una manera u otra alcanzaron puestos de oficiales con más o menos repercusión en diferentes conflictos de la época, pero ninguno alcanzó la graduación del padre.

Lo que me resultaba más complicado era la de completar el periodo de estancia en Castro.

No volví a retomar el tema hasta septiembre de 2019 en un artículo que escribí para la revista de feria de ese mismo año llamado “Breve resumen de la dilatada vida militar, política y empresarial de un personaje del siglo XIX enterrado en el cementerio de Castro del Río.https://historiasdecastrodelrio.blogspot.com/2019/09/breve-resumen-de-la-dilatada.html. El motivo del olvido fue la pérdida de interés por la investigación del General Lorenzo por un hallazgo genial que vino a alegrar a las personas que manteníamos cierto interés.

Ahora mismo no recuerdo el año que Dialnet publicó ese excelente trabajo sobre la vida de Lorenzo, puede ser que allá por el 2014. Una tesis doctoral elaborada por Manuel Muriel Hernández que fue defendida el 21 de septiembre del 2012 en la Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Historia de América de la Complutense de Madrid, llamado “Manuel Lorenzo: militar y gobernador de Santiago de Cuba”.

El trabajo, a mi gusto, era tan completo que poco más tenía que decir yo sobre el tema. En él pudimos ver recopilada bastante información sobre su estancia en este pueblo, mayormente económica. Aunque me imagino que 5 años de residencia dan para más sobre todo en lo social.

Manuel Lorenzo Oterino y Ana de Arcaya y Manzano contraen matrimonio en 1822, ella con tan solo 15 años, el 22 años mayor. Cuando se instalan en nuestra población ella cuenta con 36 años y el con 58.

Ana de Arcaya es venezolana, sus padres son el teniente coronel Juan Dionisio de Arcaya y Pérez, su madre Francisca Manzano de Talavera, naturales de la ciudad de Coro, pero descendentes españoles(criollos), principalmente de las Islas Canarias. Gracias a una de sus abuelas hereda una importante fortuna que invierten en la campiña Cordobesa, Baena, Montilla y Castro del Río, en este último donde fija su centro de operaciones. Las mayores inversiones las realizan aprovechando la desamortización de Mendizábal.

 

Parece ser que su llegada a Castro del Río fue sobre el año 1837 y fija su residencia en 1843 al haber comprado un par de casas contiguas en la calle Alta (más o menos donde a la altura de la Caixa y tienda de textil).

No sabemos de dónde viene la amistad con el castreño José María del Río Tejada, todo apunta por ser ambos defensores de la causa Liberal Progresista. Así lo apunta su biógrafo, pero no deja claro esa cercanía.

Manuel Lorenzo proclama en septiembre de 1836 la Constitución de Cádiz de 1812 en Santiago de Cuba, esto nada más que le trajo problemas y fue sumariado y juzgado por ello (tengo que pasar por alto este hecho pues si no se alargaría demasiado el artículo, pero realmente es la época más interesante de la vida del militar). 

Ocurren unos acontecimientos que no conocemos, pero al año siguiente es presentado como senador por Córdoba, Castro del Río será el lugar donde consigue más votos, pero esto no les sirve para conseguir el escaño.

El autor de la Tesis presume que es una estrategia de los liberales para eludir la justicia, representados por J. Del Río, a mi entender esto no es suficiente para no pensar que fuese anterior la amistad entre ambos.

Posiblemente a partir de ese año comience el matrimonio a invertir por estas tierras.

Los dos amigos ingresan en la Milicia Nacional, Del Río, aunque no era militar alcanzó el grado de Capitán.

Es a partir de 1937 cuando ambos comienzan una gran amistad, además de socios. José del Río se convierte en representante de Lorenzo en Córdoba y apoderado, tanto que fue testigo testamentario del matrimonio en 1842.

Una vez licenciado Manuel Lorenzo el matrimonio que gozaba de buen estatus económico; mejor que los militares de su rango, abandona Madrid y fija su residencia en Castro del Río, por cierto, la única residencia oficial que se le conoce hasta su muerte.

No sabemos nada de la vida social de los Lorenzo Arcaya, pero debió de ser importante. No dudan en celebrar la boda de su hija mayor; lo que debió ser un importante acto social en la población. Emilia Lorenzo hija de teniente General Manuel Lorenzo se une en matrimonio con el malagueño de Vélez, Fernando Palacios y Rando, comandante graduado, capitán de infantería de reemplazo y Caballerizo de Campo de su majestad la reina Isabel II.

El nuevo matrimonio no dudó en invertir en la población haciéndose con el cortijo de Badoseco que contaba con más de 600 fanegas, entre otras fincas.

La vida social del General en su estancia en la localidad se limita a relacionarse con personas más progresistas y mantiene las distancias con los seguidores de la corriente absolutistas que eran la mayoría, pertenecientes a la clase más pudientes de Castro del Río, entre ellos el Conde de la Estrella. Lorenzo tiene una salud muy deteriorada y solo saldrá de la población para tomar las aguas en algún balneario.

Los negocios con el joven José María del Río eran bastantes fructíferos; que cuenta 30 años (hoy mismo he consultado con Alberto Gay la fecha de nacimiento, me ha enviado el acta de defunción fechado en septiembre de 1861 a la edad de 48 años) cuando se instala la familia Lorenzo en la villa del Guadajoz y tan solo 25 cuando hacen las primeras operaciones. Así que tratan de dar más formalidad a la sociedad creado una sociedad mercantil. El 25 de enero de 1843 comparecen ante notario en Madrid, Ana de Arcaya, casada y con los poderes otorgados por su marido, y José María del Río. La nueva sociedad actúa bajo la razón social de “RIO DE TEJADA, ARCAYA Y COMPAÑIA”.

 Con la creación de esta sociedad ocurre un caso insólito para la fecha y que demuestra los aires de modernismo que trae este matrimonio al conservador pueblo de Castro del Río. Es un caso extraordinario a nivel general también, pues es una mujer la que toma las riendas del capital familiar.

La sociedad se dedica a la administración y compra venta de fincas. José del Río tiene las manos libres para actuar en nombre de la sociedad sin preguntar a la otra parte, mientras tanto Ana se reserva la potestad de incluir como accionista y parte a cualquier de sus hijos si estos quisieran, tan solo con ingresar la parte resultante del valor de la sociedad.

Para Ana de Arcaya residir en Castro también le trae tranquilidad pues ha estado acostumbrada a vivir en acuartelamientos, según los diferentes destinos de su marido. Castro, aunque siendo un pueblo de unos 9000 habitantes presume de cierta prosperidad y es comparable en números de vecinos como algunas capitales de provincias (Cuenca 7.155, Logroño 10.500, León y Zamora con algo de más de 9.000 vecinos en 1850).

No conocemos ningún dato sobre la vida social de “La Generala”, tan sólo que mantiene una sociedad mercantil a 50% con un castreño y que disfrutaría de paseos a caballo. Pues está constatado por un informe que se remite al Ministerio de Defensa; pues ha llamado la atención el número de animales que está acumulando, hay que recordar que la corona tiene a Lorenzo bajo cierta vigilancia y control por ser un exaltado liberal, las explicaciones dadas son de conformidad para el gobernador militar de la zona.

Los équidos destinados para el recreo de la mujer y las hijas del general son tres.

En total son once caballos los que mantienen la familia; me resulta extraño que estos tuvieran cuadra en su domicilio de la Calle Alta lugar céntrico y residencia de los más adinerados del pueblo, así que me inclino por otro sitio.

Puerta de entrada de la posible residencia en calle Alta. La puerta más bella de este pueblo.

El lugar que pienso pudiera albergar el recinto para mantener a estos animales, presumo sería la parte del llano Almagro, si no, el recinto que todos hemos conocido tipo rancho donde encontrábamos hasta hace algunos años bastantes vacas, caballos y pavos reales conocido como el Llano de los Serranos, si bien no fuese este, lindaría con ellos teniendo como edificio el conocido por “Taller de los Navas”, ya en desuso. Sería me imagino algo así como el recinto de los Serranos, un llano vallado con los animales pastando a su gusto y lugar de monta de estos. Dos de los caballos son viejas glorias que mantiene por el buen servicio prestado en campaña militares. Esta zona se conoce hoy como “la Generala”.

Parece que es a partir de 1844 cuando por cuestiones de salud, Manuel Lorenzo, comienza a reducir su vida social y rebajar su actividad política; aconsejado por su esposa. Ese mismo año se mudan a una casa lujosa que se han construido en la calle Tercia, ésta siempre se me ha antojado como la casa que está frente al Círculo El Liceo, donde estuvo el local comercial del Correo, hoy residencia de la familia, Tienda. En ello tengo provocado al amigo Paco Morales para que haga las pesquisas pertinentes en el registro.

 La calle Tercia de aquella época es la zona comercial y ha sido evitada para residencia por los más ricos por bulliciosa, además que, aunque céntrica no es “calle carrera”.

No se sabe porqué ni cómo acaba la amistad con Del Río, pero en 1846 deja de ser albacea testamentario y se supone que también se ha disuelto la sociedad.

El General Manuel Lorenzo Oterito muere al año siguiente. Por su testamento sabemos que la familia gozaba de buena salud económica, para que os hagáis una idea poseían:

Tres casas, dos en la calle Alta y otra en la Tercia

Cortijos Leocinejo y Fontalba de los Abades en la campiña Cordobesa.

Cinco huertas de regadío en la ribera del Guadajoz.

Un lagar en la sierra de Montilla “los Barbones”.

Partes en los cortijos Nuevo, el Alto y el Bajo.

Olivares en Misaonce, Correas, Carcajar y Onceollas.

Tres Huertas de secano. El Polvillo, Santo Domingo y Aguardentera.

Un Molino.

Y otras parcelas más pequeñas.

Cuando pongo “parte” es porque lo comparte con su hija Emilia, que como ya dijimos estaba invirtiendo también en esta zona, o con alguno de sus otros hijos.

Después de la muerte de Manuel Lorenzo, Ana de Arcaya fija su residencia en Madrid, no sabemos porque se aleja tanto de sus intereses económicos, me imagino que para procurar mejor futuro a sus dos hijas pequeñas. No sabemos cuánto tiempo estuvo manteniendo sus posesiones y sus contactos con los castreños para ello habría que hacer un estudio exhaustivo en el registro de la propiedad. Si es que existen la documentación de esos años.

Muere en Madrid diez años después que su marido y es enterrada en la Real Archicofradía Sacramental de San Lorenzo y San José. Por lo bienes que consta en su testamento su fortuna se encuentra muy disminuida, bien porque ha vendido por necesidad, bien porque ha repartido entre sus hijos.

El pueblo de Castro del Río no debió resultar baladí para “La Generala” pues deja enterrado a su marido y a su hermano, Manuel María de Arcaya y Manzanos (1). Los dos comparten nicho en el primer patio del cementerio de esta localidad.


Me imagino que anduvo viajando a menudo hasta aquí, si no ella, sus hijos, de ahí la amistad con la familia Navajas Fuentes.

Aunque deduzco que la mayoría son militares y tiene destino por lugares varios y alejados y las hijas pequeñas se acomodarían en la capital del reino. Las propiedades fueron poco a poco vendidas y nada más le uniría a esta localidad, tan solo un nicho.

Notas:

General Manuel Lorenzo Oterino. Fallece en Castro del Río el 7 de octubre de1847 a los 62 años de edad.

Ana de Arcaya y Manzanos. Fallece en Madrid el 28 de abril de 1857 a la edad de 50 años. Causa: Pulmonía.

José María del Río. Fallece el 18 de septiembre de 1861 en Córdoba a la edad de 48 años. Causa: Disentería crónica. Enterrado en el cementerio de San Rafael, Córdoba.

 

(1) Manuel María de Arcaya y Manzanos fue un militar criollo nacido el 17 de abril del año de 1804 en la ciudad de Coro, provincia de Venezuela. Hijo del teniente coronel criollo, Juan Dionisio de Arcaya y Pérez.

A temprana edad en 1820 ingresa con el rango de subteniente al Regimiento de Milicias Regulares de Coro para luchar contra los insurgentes, formará parte de la expedición a Puerto Cabello y otras acciones.

Cita el historiador José Luis Isabel Sánchez para la RAH:

«En 1821 alcanzó el empleo de capitán de Milicias y al año siguiente intervino en el sitio de Puerto Real de la Vela, concediéndosele el empleo de capitán de Infantería por méritos de guerra y pasando trasladado al Batallón de Cazadores del General, con el que se halló en las operaciones sobre Maracaibo, cayendo prisionero del enemigo tras capitular en la acción del paso de su laguna, siendo conducido a Cuba juramentado de no tomar las armas contra Colombia, pero enseguida regresó para seguir la campaña de Costa Firme.

En 1823 volvió a combatir en la laguna de Maracaibo y de nuevo fue hecho prisionero y llevado a Cuba. En 1826 regresó a la Península, pasando a la situación de licencia ilimitada, en la que permaneció hasta que en 1830 fue destinado al Regimiento de Córdoba, prestando durante los años siguientes servicio de guarnición en Palma de Mallorca, Mahón, Zaragoza y Pamplona.

Al estallar en 1833 la guerra civil tomó enseguida parte en operaciones contra los carlistas, incorporándose a la Columna de Operaciones del Norte, con la que se halló en las acciones del puente de Logroño —por la que ganó una Cruz de San Fernando de 1.ª clase—, Peñacerrada y Puerto de Herrera, siendo recompensado con el ascenso a segundo comandante por méritos de guerra; posteriormente, luchó en Oñate y en Nazar y Asarta, siendo en esta acción recompensado con una segunda Cruz de San Fernando de 1.ª clase».

Para 1835 es destinado a Cuba como primer comandante, regresando en 1837 a la península ibérica y participando en las guerras carlistas. En 1841 había recibido 4 Cruces de San Fernando de 1.ª clase siendo permutada por una de 2.ª clase o Laureada. Murió un 2 de junio del año de 1848.

Autor: Emilio Acosta.

sábado, 7 de junio de 2025

"El Capricho" de la calle Córdoba de Castro del Río.

       


Muchas veces; la mayoría de las veces, uno va pendiente del suelo para cazar algun conejo y te vuelan delante las tórtolas y no las ves. Por eso hay que ir pendiente a todo "con una mano por arriba y otra por abajo". 

Hoy he pasado andando por la calle Córdoba, me he fijado en los detalles de una casa y me ha dado por analizarlos. No juzgo el gusto por el tipo de fachada; que imagino que al propietario que encargó la obra le sería de su agrado si no por ser diferente, algo innovador, mezcla de ambos o copia de otra.

Hace mucho tiempo que alguien me ponía un ejemplo sobre las construcciones de casas y una norma no escrita de urbanismo. Tu ves una calle y mira la altura de las casas casi toda la calle en ambos lado guardan una altura similar. Y es cierto.

En Castro hasta hace poco el tipo de construcción era muy similar y sus interiores solían copiar la distribución de las casas musulmanas.

He vivido modas: bastante aberrantes y sin sentido para este clima, que las de alicatar las fachadas  con azulejos. Pero azulejos del mismo color sin formar figura alguna. Otra es la de los ladrillos vistos, que también tuvo su época. 

Hay numerosos ejemplos de ambos aun rociados por este pueblo, incluso la mezcla de estos dos materiales.



Lo que me ha llamado más la atención de la fachada que traigo a colación de esta larguísima calle; quizás la de más números de Castro del Río, es la utilización de cuatro cántaros a forma de remate de una cornisa de ladrillos vistos de un color no utilizado en las construcciones de este lugar, el rojo. No llego a ver con claridad si los cantaros estuvieron vidriados con verde manganeso.  El añadido de las losas de terrazo  creo que son de una intervención posterior.



Me ha venido a la cabeza si estos cántaros no hubiesen sido moldeados y cocidos en la cantarería que había a unos metros de allí en la acera de enfrente. 

También utiliza azulejos para enmarcar puertas y ventanas. Materiales por cierto que llevaron al mismo Gaudí al estrellato. 

Desde luego que podía haber realizado en base a esto alguna investigación sobre la propiedad y la época de su construcción pero decidí no hacerlo para no enturbiar mi imaginación y quedarme más bien con la parte material.

Lo que sí puedo asegurar que no hay en este pueblo algo similar y que para bien o para mal su propietario quiso distinguirse de lo que había alrededor con ese toque modernista al igual que el indiano Máximo Díaz de Quijano.


Comillas-Cantabria



 

lunes, 20 de enero de 2025

Reflexiones arqueológicas y urbanísticas de un menor.

    La historia que os traigo; que por cierto me vanagloria presentarla escrita en esta ilustre revista del mítico Círculo de Artesanos, contada de viva voz no pasaría de los cinco minutos.
 Si los oyentes; por otro lado, fuesen personas inquietas en sus preguntas o curiosas por saber del tema esta conversación daría para un par de horas más. Os puedo asegurar que en mi cabeza ha ocupado este tema desde aquella fecha hasta ahora, aunando todas las horas, seguro podríamos contabilizar unas cuantas de semanas.
 Todo este compendio de ideas debo darle forma escrita en esta mañana de domingo día quince de diciembre, pues es mañana lunes el plazo máximo que me dio el impresor para la entrega. Tan solo organizando las ideas y creando alrededor una historia de aquella vivencia u observación podré aportar un artículo que tenga encaje en ese soporte. 
Sería por el año 1978, con unos catorce añillos, cuando comencé a tener contacto con la arqueología de la mano de un grupo de esta actividad creado en la OJE. 
 Por entonces en un gran armario acristalado aún se custodiaban restos de cerámicas íberas y romanas provenientes de los Campamentos Internacionales sobre Arqueología celebrados en este pueblo en los años 60, de los cuales tengo un par de entradas en mi blog “Historias de Castro del Río”. A estos restos fuimos aportando los recogidos por los miembros de este grupo en los Yacimientos de Guta, Viña Bononato(El Arca), Cambronero, Ategua o Izcar. Consistía en trozos de cerámicas, tégulas o ladrillos que por su singularidad de algún detalle fuesen susceptible de recoger, como podría ser en la cerámica ibérica algún trozo con pinturas llamativas o en la romana algún trozo grande con marca del alfarero, culo de sigillata con el nombre del alfarero(sigillum) o alguna decoración bonita en ella, ladrillos decorados y trozos de mármol.
 Hasta la construcción de la biblioteca en el lugar donde se encontraba la OJE se estuvo conservando un par de escalones de mármol rojo y una base de columna de cerca de 65 o 70 cm. de diámetro que recogimos la Viña Bononato. Estos se encontraban en superficie, bien en un padrón o a la entrada de un camino y, tan solo los que participamos en el transporte hasta el local utilizando un carrillo de obra de mano podemos contar el trabajo que costó, sobre todo la base de columna que dobló hasta los hierros del carrillo. Trozos de mosaicos de unos treinta cm. recogidos en el mismo lugar acabaron en una vitrina del ayuntamiento; o sea que la aparición de mosaicos cuando la construcción del polígono el Arca no era nuevo para nosotros, ni para quien le hubiera interesado. Unos trozos de mármol pertenecientes a alguna estatua togada recogidos en Izcar y que gracias a la parada que realizaba los autobuses de la Alsina en la entrada del camino del Molino de Izcar, pudimos traerla a Castro. Éstos también terminaron en el Ayuntamiento.
 Por entonces teníamos mucho contacto con la OJE de Peñarroya-Pueblonuevo que también tenía otro grupo similar, pero con más solera, y recibimos unos cuantos libros sobre inicios a la arqueología. Aun mantengo yo uno de ellos “Introducción al estudio de la prehistoria y a la arqueología de campo” de Martín Almagro.
 Debo de decir que la arqueología me atrapó y se volvió en uno de mis mayores intereses. Esto me llevó al acercamiento a dos personas castreñas con las que participé y debatí durante muchísimas horas de mi juventud, Manuel Carrilero y Pepe Villalba.
 Con Manuel Carrilero, profesor de Arqueología de la Universidad de Almería, nuestra relación se enfrió por dos motivos importantes que comentaré de pasada. El primero es que me vi involucrado sin querer en una denuncia que realizó él en la Delegación de Cultura por unos materiales que había recogido yo en la cimentación de una obra, que le entregué (esto podré cualquier día expandirlo cuando me surja hablar del mundo ibérico en recinto de la villa, aunque ellos estén publicado por M.Carrilero) y al tiempo por la adquisición de un detector de metales. Recordar que en esa época no era una actividad mal vista sino al contrario; tan solo unos pocos se oponían a ello, y él era contrario, pero conocía a la perfección los entresijos de los aficionados castreños de aquella época.
 Con Pepe Villalba “Conde de la Estrella” la relación duró hasta su muerte. Pasé muchas horas charlando con él, tenía un gran surtido de libros de mi interés en su biblioteca, durante mucho tiempo fue erigido como responsable en el ayuntamiento para recepcionar todo el material antiguo que llegaba a las dependencias del consistorio.
 Este era mi bagaje cuando allá por el año 1985 se acometieron unas obras en el llano de San Juan. Se quitó el antiguo empedrado y se metieron nuevos conductos para el agua y el saneamiento dando la imagen que encontrábamos hasta hace unos días en el cual se ha realizado una pequeña reforma para evitar la saturación de vehículos aparcados.
foto1


 Yo por entonces me había convertido en “la vieja del visillo” en búsqueda de lo que pudiera acontecer o aparecer en las intervenciones llevadas a cabo en el subsuelo del barrio que me vio nacer y crecer.     Cuando se iba el personal que se encargaba de remover el terreno entraba yo para inspeccionar in situ lo que pudiera aflorar (foto 1), no estaba pues, dotado de los máximos conocimientos para poder reflexionar sobre lo surgido, pero a falta de interesados en la materia o personas con cualidades para hacerlo, valga mi reflexión y mi pequeña intervención.
 He debatido mucho en foros y con personas profesionales de la arqueología de todos los niveles; cosa que no voy a extender en este escrito, sobre la importancia que existía en esos tiempos de personas interesadas en la historia a modo de aficionados y de su aportación al conocimiento de los sitios y lugares de interés históricos para sus localidades.
 ¿Qué quién nos dio esos atributos? Seguramente serían las circunstancias. Siempre he puesto el ejemplo que dar una infusión de manzanilla o poleo a una persona con dolor de tripa, una aspirina para el dolor de cabeza o vapores de eucaliptos para un resfriado no era intromisión en la medicina y para mis estos detalles no lo eran, ni creo que lo sea actualmente una intromisión en la arqueología.
 Las cosas han cambiado y se ha regulado toda intervención de un aficionado en cualquier proyecto, menos en los escritos; aquí uno se puede explayar.
 Todo debería estar controlado por los que se espera sean la salvaguarda de los bienes. Que me imagino es la administración y otros más. 
Bueno, a falta de otro seguimiento en lo que aconteció allí, venga el mío.
 Según lo visto y el poco prospectado, en el corte que quedó en la zanja realizada para albergar el tubo del alcantarillado saqué unas conclusiones que tan solo los más viejos del lugar y con buena memoria me podían ayudar a completar la fisonomía del Llano de San Juan, también conocido por llanete San Juan.
 El lugar tal como lo conocemos hoy no existía en el tiempo en el que se funda en Hospital de San Juan de Letrán, el cual da nombre al llano y a la calle que parte de este y que desemboca en la calle Pósito, la corta Calle Hospital.
foto 2

 Creí entender con un muro que apareció paralelo(foto2) al acerado que la calle era mucho más estrecha; el llano se quedaría en un pequeño claro entre las confluencias de la callejita San Juan (calle las Mierdas), calle Hospital y la calle que entra desde la calle Concepción.
 Este muro(foto) comenzaría en la esquina de la casa nº 13 (Juana Villatoro-Antonio Guzmán) e iría paralelo a las casas buscando la esquina que hace el tacón con la callejita San Juan (casa de Magdalena Merino, nº 5) donde encontraríamos otro pequeño callejón, este sin salida, hoy desaparecido que daba a una puerta donde se encontraba un torno donde los más desesperados dejaban a sus hijos, según me cuentan los más viejos del lugar. Mi conclusión es que este más bien pertenecía al colegio de educandas de San Acisclo y Santa Victoria, pero también pudiera ser de el de San Juan.
 Del Hospital de San Juan de Letrán pocos datos he podido recoger tan solo los que nos ofrece Juan Aranda Doncel. Clausulas testamentarias sobre sus promotores y el año de su fundación a mediados del siglo XVI y algunos sobre sus últimos días.
 Hasta finales del XIX alberga una cantidad importante de ancianos, pero se viene denunciando el mal estado del edificio.
 Lo que conocemos del edificio lo cuenta Ramírez de Arellano que lo visita en 1904, por entonces se encuentra convertido en una casa de Vecinos “El edificio de buena obra de estilo plateresco, pequeño pero muy completo. Ahora queda la portada mutilada con un primer cuerpo flanqueado de baquetones con capiteles adornados por bichas. Del segundo cuerpo queda la ventana sin la decoración de alrededor ni el coronamiento. Se ve aun en la fachada niños, mascarones y otros adornos del renacimiento español”. No pasarían muchos años cuando el edificio se demuele y se da anchura a la plaza.
 Siempre había pensado que el Hospital se habría encontrado en el margen izquierdo mirando desde la calle Concepción en el edificio que hace esquina con la calle del mismo nombre, donde hoy encontramos cerrado el restaurante “Manjares Cervantes” pero la falta de indicios me ha llevado a suponer que se encontraba en el tramo de las casas 7 a la 13 en el margen derecho. Hay dos señales que me llevan a pensar en esa opción.
foto 3



 Primero es los restos de un muro (foto 2) que iría paralelo a la acera derecha buscando la callejuela(foto3). En la tierra revuelta pude apreciar un buen número de restos cerámicos que recogí y puse encima de la acera para fotografiarlo (foto 4 y 5).
foto 4
foto 5


 La cerámica es vidriada de diversos colores cosa que no podemos apreciar en las fotografías por ser en blanco y negro. He consultado sobre ellas, por lo visto estas abarcan un periodo extenso de uso y fuera de contexto no nos ayuda a datarlas. En la misma esquina actual, entre las casas 13 y 11, el muro parece que también hacía esquina y entre dos restos de muros paralelos (posiblemente pertenecía a un patio o un corral pude apreciar en el corte que se había realizado la existencia de un pozo ciego. El color negro de la tierra ligado con restos de pequeño hueso y numerosos trozos de gran proporción de vajillas y utensilios cerámicos, me llevó a esa conclusión. Lo que venía a demostrar al menos es que en el sitio hubo gran actividad (foto color 6).
foto 6


 Estos restos de construcción lindan con una casa que merece un capítulo aparte, la que pasamos a llamar “la casa de las tinajas” por la cantidad de ellas que aparecieron en una obra de reforma, y por otros detalles muy curiosos. 

 La tierra era tan fangosa que me dio un poco de asco y tan solo y con la ayuda de algún utensilio pude extraer las piezas más completas y someras que pude ver. Y ahí quedó la cosa. Algunos de estos cacharros, por cierto, aún existen.
 El otro detalle que me lleva a pensar en la situación del Hospital; y que siempre me ha llamado mucho la atención lo encontramos actualmente en el tejado de la casa nº 7, y es una veleta de hierro coronada con una cruz y que se encuentra en un lugar sin mucho sentido, justo entre la casa 7 y 9. Foto (7). 
foto 7


No cuento con más datos, pero sí con voluntad de prestar mi colaboración a quien quisiera indagar y llevar a cabo un trabajo más exhaustivo y/o profesional.
 Con esto que os cuento me siento satisfecho, aunque pudiera estar equivocado y si nada lo impide podré ir desgranando pequeños detalles de la historia (o de mi historia) sobre este pueblo, aplicándome a la vez el consejo que le daba una y otra vez a Villalba: ¡Pepe escribe todo lo que sabes, que te lo vas a llevar a la tumba!
Fotografias de mi propiedad, menos la 3 que es de Google maps.

martes, 16 de julio de 2024

Molinos aceiteros

Cuando uno se desplaza en bicicleta por este histórico pueblo capta detalles que haciéndolo en auto se te escaparían. Es por ello que al pasar por el antiguo llanete del Arroyuelo actual plaza de Madre Isabel. Nombre que le dio aquella mítica monja del Hospital de Jesús que se hizo famosa por trabajar por los más necesitados. Rebuscando por donde fuese, casas señoriales o cortijos, garbanzos, lentejas, aceite o lo que sirviera para amortiguar el hambre de los que no tenían nada para comer, de hecho, se decía una frase en este pueblo que cada día se escucha menos y que decía así “pide más que la Madre Isabel”. Volviendo al tema que me trae he observado al pasar por el derribo de una casa una imagen que corriendo he reconocido gracias a que haciendo una vez de “Fortunato” buscando un barril de amontillado tuve la suerte de introducirme en una casa que guarda fidedignamente la estructura de un antiguo molino aceitero de viga y quintal. Esta observación sería imposible si no te adentras en el interior de esa casa, ya que vista desde el Llano de Jesús que es a donde da la fachada de esta casa es imposible adivinar que en ese hogar existiría tal magna construcción. Como no he preguntado a los dueños voy a obviar el nombre de los propietarios y herederos por guardar a priori su intimidad ¡y esos que son conocidos y amigos! máxime cuando habría que darle las felicitaciones públicas por haber mantenido el edificio tal cual. Recordar que, aunque los molinos aceiteros estaban concentrados al otro lado del río conocemos algunos que, aunque cerca del río, estos se encontraban en el lado de la población lindando con casas de las calles Martos o Casas altas. Este que nos trae a colación lo haría a un arroyo, El Pilatos.
En la foto que podemos apreciar con un pequeño tejado que sobresale de otro más amplio ahí encontraríamos la torre de contrapeso siendo diferente a los que aún quedan en pie en nuestra población, coronada como no, con una cruz metálica. https://historiasdecastrodelrio.blogspot.com/2021/09/restos-de-construcciones-industriales.html Pienso que este molino pueda ser el que menciona el Catastro de Ensenada que es propiedad del Hospital de Jesús Nazareno de dos vigas y una muela.

domingo, 30 de junio de 2024

El recinto fortificado de Cambronero

 



Las jornadas Europeas de Arqueología se celebran anualmente en España durante el tercer fin de semana de junio, este año se han celebrado entre el 14 y el 16.

En muchos de los lugares con sitios arqueológicos puesto en valor o en estudio, museos y organismos, universidades, ayuntamientos y fundaciones, organizan actividades para este fin de semana.

En nuestro alrededor hemos tenido un gran abanico de eventos del estilo. Ategua, Torreparedones, Cerro la Merced en Cabra, etc.

A modo particular quise que Castro participara con una escueta entrada en mi blog aprovechando dicha efeméride y el descubrimiento unos días antes de una actividad arqueológica en este pueblo llevada a cabo hace años y que no tuvieron repercusión alguna, y si la tuvieron nadie se encargó de inmortalizar en algún medio para los interesados en la materia. Me imagino que no están publicados los resultados y si estuvieran podrían estar en manos poco accesibles. Al menos quedaron unas fotografías que dan fe de ese momento.



He tenido que demorar este artículo porque he querido documentarme sobre este yacimiento antes de finalizarlo. El tiempo se me ha echado encima y era ya imposible conseguir mi reto que era ojear un libro que al final no he conseguido (debería haber un ejemplar en la biblioteca municipal, pero no lo hay).

De todas maneras, poco hay escrito sobre este yacimiento; que por cierto es muy conocido para los allegados a esta materia y para mí, es un viejo conocido.

 La primera vez que anduve por allí sería por los inicios de los años ochenta del siglo pasado. Recuerdo que al menos lo visité en un par de ocasiones en unas actividades englobadas en nuestro grupo de arqueología pertenecientes a la OJE local. En estas ocasiones nos desplazábamos en bicicleta, y solíamos recoger de superficie trozos de cerámicas que, grosso modo conocíamos a modo general.

 Perfectamente sabíamos o reconocíamos las cerámicas ibéricas, romanas, musulmanas o medievales que nos servían para datar los lugares que visitábamos. Al menos las más emblemáticas, ibéricas pintadas, romanas comunes o sigillatas, tégulas o las cerámicas vidriadas.


Año 2019


En el lugar llamado Cambronero, situado junto a la carretera de Bujalance, en una pequeña colina muy llamativa podemos ver a simple vista la mano del hombre en su fisonomía. La encontramos escalonada con finalización en su meseta de una construcción ciclópea de enormes sillares y que alguno alcanza hasta 2.50 metros de longitud. Este recinto tiene forma rectangular de 30x25 metros. Hay indicios de un recinto, menos espectacular, exterior. Podemos encontrar un amplio ejemplo de cerámicas que abarcan desde época ibérica a la medieval.

Este monumento es declarado BIC el 29/06/1985. 

Juan Bernier lo cita en un artículo sobre Ategua en una revista llamada de la Juventud; la cual pertenecía creo recordar a la OJE provincial, en el año 1967 y que a mi entender es la fecha en la que se intervino arqueológicamente en este yacimiento, al igual que en Ategua en las actividades llevadas a cabo en los Campamentos internacionales de Arqueología que se celebraron en esos veranos en la villa de Castro del Río.



https://historiasdecastrodelrio.blogspot.com/2010/01/campamento-julio-cesar.html.

https://historiasdecastrodelrio.blogspot.com/2014/09/campamento-internacional-de-arqueologia.html

 

Luego, unos años más tarde, sobre 1980, apareció de manera más completa en una publicación editada por Monte de Piedad y caja de ahorro de Córdoba, “Nuevos yacimientos arqueológicos en Córdoba y Jaén.(1)

Lo que por entonces de manera generalista entendíamos como torres de defensa de tipo militar y de origen cartaginés heredada por los iberos; y no porque arqueológicamente estuviera demostrado sino por las fuentes históricas, Plinio el Viejo a la existencia de “Turres Hannibalis en Hispania”, hoy en día habría que estar atentos a la variedad de usos que se les da en numerosos trabajos publicados actualmente. Aunque los recintos fortificados cordobeses han estado olvidados durante mucho tiempo; aunque la excavación en Cambronero podría ser una excepción, ya que podemos comprobar que se utilizaron los métodos de excavación que existían en esos por momentos al dividir la zona por cuadrículas y fotografiar, al menos, el material extraído, aunque vuelvo a recordar que no se conocen los resultados. 

          


Las excavaciones de los recintos fortificados del Cerro de la Merced(época ibérica) o la del Higuerón en Nueva Carteya(época romana) en los últimos años han venido a engrosar el ramillete variopinto de opiniones sobre su funcionalidad y el peso del carácter defensivo pierde relevancia entre los trabajos realizados y publicados en todo el territorio ibero-romano, llegando a encontrar construcciones de  torres fortificadas en periodos romanos de alto imperio cuando no existía inestabilidad ni amenaza en el territorio.

Así que podemos encontrar opiniones desde su función como torres defensivas, torres vigías enlazadas unas con otras, del tipo de marcador de territorio e influencia política, cobro de tasas, control minero, control de vías principales, residencial, uso agrícola y ganadero (recuerdo antes de ser destruido el recinto fortificado del Arenal que tenía un silo en su interior) pero también podría ser un punto de almacenamiento de grano de uso militar.

Sea cual sea su función en el término de Castro del Río podemos encontrar un buen número de ellos, algunos han sido destruidos y otros se conservan en buenas condiciones, si bien, las excavaciones sin metodología pertinente han podido causar un daño irreparable.

En el caso del recinto de Cambronero hace unos años descargue una secuencia de los llamados Vuelos Americanos donde se puede apreciar un edificio colindante al torreón justa debajo de la colina, que ese sin duda podría arrojar mucha luz sobre su uso.

P.D. Este trabajo se finalizó el 30/06/2024 a las 14:51 onomástica de San Marcial.

(1) También aparece en el Inventario de yacimientos arqueológicos de la provincia de Córdoba de Nacho Muñiz en 1995 y en diversos trabajos de José A. Morena.






















Fotos de Google, Vuelos americanos, Diputación y propias.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

 

Documento inédito sobre las iglesias de Castro del Río

                                    

@ Diego L. Urbano Mármol

 

Un soneto me manda hacer Violante

que en mi vida me he visto en tanto aprieto

catorce versos dicen que es soneto;

burla burlando van los tres delante.”

 

Siempre es una alegría que me inviten a escribir en la Revista del célebre Circulo de Artesano. El problema me viene cuando no tengo nada preparado y tengo que andar como el mítico barbero, sacando patilla donde no hay pelo.


La chispa que me dio el “pistoletazo” de salida la recibí de mi amigo Paco Morales en una noche de Aurora: “A ver si escribes una de esas historias tuyas”, y claro, ahí, ahí no me quedo de los últimos, tengo retahíla.

Entonces tiré de repertorio y elegí un documento que creo inédito.  Se trata de un libreto manuscrito en el reverso de cuartillas impresas del Ayuntamiento de Córdoba para llamamientos a sesiones, firmado “de imprenta” por el secretario de la época, José Carretero Serrano.

La fecha que aparece impresa para completar a mano el último dígito es la de 193_. Encima de esta nos encontramos un ¡Salud y República!

Reverso

Está escrito con pluma en tinta azul y en la portada, con lápiz rojo hay escrito sobre el centro “Castro del Río” y en la parte inferior derecha entre paréntesis en lápiz azul “Elenco”.

 Dudo que estos documentos se reutilizaran después de la caída de ese gobierno en 1939. Al principio pensé —y hasta hace poco di por bueno— que alguien con acceso a las iglesias castreñas o a documentación eclesiástica, había escrito para documentar y/o proteger los ajuares de los templos castreños ante el furor iconoclasta que estallara en los primeros días del levantamiento militar de 1936. Pero también pudiera ser que fuese una copia de inventarios realizado por diferentes personas o copia de documentos del obispado. Lo que es seguro que no ha sido publicado.

Guarda mucha similitud con el inventario de las alhajas, ropas y objetos que fueron entregados en depósito para su conservación, guarda y custodia a la señora Doña Mariana Luque y Criado, camarera de la Virgen de la Salud en 1909[1] en el caso de la Ermita de la Salud, que es el que podemos comparar.

Utiliza casi las mismas expresiones, pero variando algunas denominaciones. Están enumerados, en el primero aparecen 46 y en el posterior 43. Es posible que haya resumido algunas piezas.

Por ejemplo, el nº 31 del de 1909 aparece: “Treinta anillos de oro de varias clases, doce de ellos con esmeraldas, y de estos ocho en forma de teja, uno con brillantes, nueve con perlas y los demás sin piedras preciosas; dos de ellos en mal estado”.

En el Elenco aparece con el nº 27: “Treinta anillos de ellos doce con esmeraldas y de estos ocho en forma de teja uno con brillante, nueve con perlas y los otros sin piedras”.

Esto me lleva a suponer que tuvo que copiar algún inventario porque muchos de los objetos están descritos de la misma manera, posiblemente no fuese una copia literal de este y si el de otro año.

“Yo pensé que no hallara consonante,

y estoy a la mitad de otro cuarteto;

más si me veo en el primer terceto,

no hay cosa en los cuartetos que me espante.”

Mis pretensiones son las de hacer una separata con los objetos de orfebrería de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción existente en el Elenco y los publicados en diferentes trabajos posteriores.

Como el tiempo se me echa en lo alto y he conseguido mucha información que debo procesar y el articulo debe entregarse, veo necesario tener que dividirlo en dos partes.

Hay realizado un minucioso trabajo, al que no he tenido acceso porque no está publicado, por parte de Lourdes Villatoro y Marisa Ruz en los años noventa que debe de contemplar todo el patrimonio existente en ese periodo.

Cabe destacar que me voy a centrar en el material que nos ofrece el Elenco y el publicado en varios trabajos sobre este ajuar que sin duda es de gran valía, conservándose un amplio espectro cronológico.

Portada

El libreto, que estaba a la venta en el mes de julio del año 2012 en los puestos de coleccionismo que se ubican los domingos en el bulevar del Gran Capitán de la capital, fue adquirido por un amigo que amablemente me lo cedió para escanearlo. Las pesquisas que realicé en su momento para averiguar el origen de este libreto resultaron infructuosas. Estos comerciantes muchas veces compran partidas de desalojos de pisos realizados por el Centro Reto y otras asociaciones al estilo, no llegando a conocer a los últimos propietarios. Me apuntó que pudiera ser de una vivienda sita en la calle Obispo Pérez Muñoz, pero no podía asegurarlo.

El cuadernillo recoge por este orden el inventario de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Ermita de Nuestra Señora de la Salud, Ermita de San Juan[2], Ermita del Santo Cristo de las Victorias[3], Parroquia de Nuestra Señora del Carmen e Iglesia de la Madre de Dios.

Como pueden observar los lectores nada sabemos de la Iglesia de Santo Domingo de Scala Coeli, de Jesús Nazareno y del Colegio de San Acisclo y Santa Victoria[4], posiblemente al estar en manos de órdenes religiosas.

Desconozco si las prácticas de los inventarios se siguen realizando en esta época, cosa que me parece de obligado cumplimiento. No resulta raro echar en falta patrimonio histórico de los templos castreños que, aunque propiedad de la Iglesia, esta está obligada a su salvaguarda y al compromiso de no cambiar de ubicación obras de artes, aunque sea entre templos. Todo cambio y/o manipulación debe estar autorizado por la Delegación de Cultura, al menos desde que se declaró y se le dio protección a la Iglesia de la Asunción en el año 2014, inscribiéndola en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la tipología de Monumento.

Altar Mayor. Foto extraída Blog
de Castro Ero.


Esta práctica fue frecuente en años posteriores. Los cuadros del Apostolado la mayoría proceden del Convento del Carmen de Lucena, La Visión de San Juan, de la Iglesia de Madre de Dios; una cruz decorada con cabujones de esmalte, del Carmen, y la puerta de madera tallada del siglo XVIII de la sacristía proveniente de Madre de Dios.

“Por el primer terceto voy entrando,

y parece que entré con pie derecho,

pues fin con este verso le voy dando.”

El autor anónimo del Elenco comienza diciendo del templo de la Asunción que está situado en la parte más alta de la villa (cosa que no es cierto si se refiere al barrio, y sí si se refiere a la Villa del Guadajoz), que mide 1962 metros cuadrados. Tiene tres naves, dos puertas de entrada y torre con seis campanas. Y continúa:

“ALTARES:

1º El mayor dedicado al Santísimo Corazón cuya imagen de madera tallada y todo el cómo su retablo de madera con dorados y lo mismo la verja son de estilo gótico. Hay además las imágenes de la Maternidad de Maria, Santa Mónica, y otras y otras más todas talladas en madera.

2º De S. Sebastian tiene retablo de madera la imagen es pintada en lienzo.

3º De S. Antonio es de madera con dorados la imagen es de carton piedra.

4º De las Animas lo mismo que el anterior y la imagen de S. Miguel de talla.

5º Del Rosario retablo de madera y la imagen de la virgen de vestir

6ºDe la Purisima cuya imagen altar y retablo son de madera son dorados.

7º De la Encarnacion su retablo es de material tiene las imágenes de la virgen y el Angel y magnifica verja de metal dorada

8º De Jesus Preso es de material y tiene las imágenes del titular Ecce-Homo y la de los Dolores todas de vestir.

9º De Nª Sra de los Dolores con capilla y verja de hierro tiene la imagen de la titular y S. Juan de vestir y S Isidro  y la V de la Cabeza talla en madera.

10º De S. Jose tiene retablo estilo gotico y la imagen de madera tallada.

11º De la Purisima en la capilla del Sagrario la imagen es de carton piedra retablo y templete de madera.

12º De S Rita tiene retablo de madera dorado y la imagen de vestir

13º Del Sdo Corazon retablo de madera dorado y la imagen de carton piedra.

14º De S Rafael retablo de madera con dorados tiene la imagen del Arcangel de madera tallada e igual las de S Antonio y Virgen del Rosario.

15º De Santa Lucia pintada en lienzo con cerco de madera dorado.

Dentro de la capilla del Sagrario hay dos urnas, una con Jesus crucificado y otra con S. Antonio imanes de madera.

16º De la Virgen de la Esperanza, retablo de madera con dorados tiene las imágenes de la titular S. Pedro, S. Pascual Bailon, S. Francisco y S. Diego de talla en maderas todas.

17º De Cristo Crucificado con imagen de talla y verja de hierro.

Hay un bonito y artistico pulpito de madera de cedro, coro, y batisterio.

VASOS Y ALHAJAS

1º Seis calices de plata con patena y cucharita

2º Una copa y patena de plata

3º Un copon grande mexclado de plata.

4º Dos tazas de plata

5º Dos cajas de platas para el viril

6º Una custodia sincelada y sobre dorado con su viril

7º Otra custodia y viril de plata

8º Vinageras, platillos, campanilla sobredorados y cincelados plata.

9º Cuatro pares de vinageras con su platillo de plata

10º Un porta viaticol, cadena y caja todo de plata

11º Una concha de plata

12º Un pomo de plata

13º Dos pomos de plata

14º Tres pomos de plata

15º

16º Una cruz parroquial de plata

17º Una cruz de estandarte de plata.

18º Una cruz de mano de plata.

19º Dos lámparas de plata

20º Un porta-paz de plata sobredorado[5]

21º Tres Sacras de plata.

22º Dos Atriles de plata.

23º Un cofrecillo con platillo todo de plata

24º Una llave y cordon plata de M.

25º Una caja chapada de plata cincelada y y dos palmatorias para el V.

26º Dos incensiaros de plata.

27º Naveta de plata.

28º Acetre e hizopo de plata

29º Hostiario de plata

30º Una copa de plata

31º Unas puertas del Sagrario chapadas de plata

32º Una diadema plata de Sta Lucia

33º Diadema plata de los Dolores y un corazon de plata.

34º Diadema plata de S. Jose

35º Corona y ancora de plata de la Virgen de la Esperanza

36º Coronita plata de niño

37º Diadema plata de S. Francisco

38º Diadema plata de S Rita

39º Dos coronas plata de la V. del Rosario y del Niño

40º Diadema plata de los Dolores.

41º Tre diademas plata.

42º Potencias plata del Niño de S. Antonio.

43º Vara de azucenas de plata.

44º Cofrecito de plata.

45º Un peto de plata pequeño

46º Dos rosarios sobre dorados.

47º Dos engarzados en plata

48º Un collar de       con joyas de piedras preciosas, esmeraldas

49º Un collar de perlas del Niño

50º Corona, cetro, rostrillo todo plata de la V. del Rosario.

51º Coronita de plata del niño

52º Una peanita con columnas de plata

53º Un pez de plata

54º Peso de plata de S. Miguel

55º Vara de plata de S. Miguel

56º Un baston plata de la H del (Smo  )

57º Una lampara de plata

58º Dos candeleros de plata.

59º Un alfiler alfiler de piedras engarzadas en oro

60º Otro alfiler de piedra formando ramito

61º Dos zarcillos de piedras engarzadas en oro

62º Collar de perlas con una piedra en medio

63º Collar de perlas engarzado en oro.

64º Unos zarcillos y collar de corales engarzado en plata sobredorada.

65º Un reliquiario pequeño de plata

66º Una custodia plata meneces

67º Copon pequeño plata Roul

68º Un juego de candeleros seis grandes y dos pequeños del mismo metal.

69º Una cruz y dos atriles plata Roul

70º Dos incensiarios con sus navetas plata Roul

71º Dos ciriales y dos cetros plata Roul

72º Cuatro candeleros cruz y atril plata Roul

73º Custodia de bronce dorada con viril de plata

74º Veinte candeleros metal

75º Dos palmatorias de metal

76º Cuatro campanillas de metal.

78º Tres cruces de altar metal.

ORNAMENTOS

Blanco

1º Un terno tejido en seda y oro

2º Dos ternos

3º Dos capas de damasco

4º Una casulla tisu y plata

5º Cinco casullas damasco

6º Tres mucetas

7º Dos mangas de cruz damasco.

8º Un palio damasco

Negro

1º Terno de terciopelo, galon oro fino

2º Terno de damasco

3º Dos capas damasco

4º Tres casullas de terciopelo, galon oro fino

5º Tres mangas de cruz

Verde

1º Terno de damasco

2º Casulla

3º Dos casullas de damasco

Azul

1º Un terno damasco

2º Dos casullas de damasco

Encarnado

1º Un terno damasco con ramas plapa y oro

2º Dos ternos damasco

3ºCuatro capas damasco

4º Seis casullas damasco

5º Terno de froilan de seda

6ºTres casullas de raso

7º Un palio y docel damasco

8º Tres cortinas, dos mangas de cruz damasco

Morado

1º Un terno damasco con ramos oro y plata

2º Capas de damasco

3º Dos casullas damasco

4º Dos casullas y estola.’’

 

Página nº 1

Es una copia literal del manuscrito. Entre paréntesis, las palabras ilegibles. Hay un número que no tiene escrito nada. Algunas palabras he tenido que buscarlas en el diccionario para aplicarlas en el contexto, porque eran difícil de adivinar.

Es de extrañar que entre la relación de piezas de plata el Elenco no haya nombrado uno de los artilugios más importantes: un Píxide de plata cincelada del siglo XVI con el escudo del Obispo de Córdoba, Fray Juan Álvarez de Toledo[6].

 

“Ya estoy en el segundo, y aun sospecho

que voy los trece versos acabando;

contad si son catorce, y está hecho.”[7]

 

Castro del Río, 18/12/2023.

 



[1] Castro del Río y la devoción a la Virgen de la Salud. Cuatro siglos de Historia. Juan Aranda Doncel. Castro del Río. 1990. 

[2] Ermita –Hospital de San Juan de Letrán “El inmueble se derriba en este siglo”. Juan Aranda Doncel. Castro del Río. Estudio histórico del barrio de la Villa. 1987.

[3] Santo Cristo de la Victoria y su Ermita. Blog “Historias de Castro del Río”. 2014. Interesante aportación en un comentario a esta entrada de Francisco Morales, donde sitúa la fecha en la que se desacraliza y pasa a manos privadas en 1927. Esto no da que pensar a la hora de poner fecha a este manuscrito.

[4] De estas dos últimas conocemos parte de su ajuar artístico, sobre todo de la Iglesia de San Acisclo y Santa Victoria, gracias al Catalogo Artístico y Monumental de la provincia de Córdoba. Tomo III. 1985. 

[5] Platería religiosa en Castro del Río. Blog “Historias de Castro del Río”. 2010. 

[6] Catalogo Artístico y Monumental de la provincia de Córdoba. Tomo III. 1985. - Los Pueblos de Córdoba. Tomo II. 1992. Punzones de Platería Cordobesa. -  Dionisio Ortiz Juárez. 1980: “Punzones de la ciudad de Córdoba. Ejemplares: Forma rectangular con los ángulos del lado derecho matados. Leyenda Cor, en letras mayúsculas. Fecha: Esta pieza ostenta el escudo del obispo de Córdoba Fr. Juan Álvarez de Toledo (1525-1537). El punzón puede estar entre estas fechas. No tiene la pieza otros punzones.”.

[7] Lope de Vega.