sábado, 12 de diciembre de 2009
ALUMBRADOS O ILUMINADOS CASTREÑOS, A SABER:
“Alumbrao” me imagino que ha habido y los habrá en este pueblo, yo mismo lo fui (aunque fuera con una linterna). Hace bastantes años, en una acampada nocturna fuimos alumbrados por una collera de amigos de lo ajeno.
En el caso de los “Iluminaos” recuerdo con “cariño” un escrito donde un viejo amigo expicaba que decian de él, ser un iluminado.
Noticias anteriores las escuché de pequeño, eso si distorcionadas por culpa de la censura que mi abuela propinaba al narrador de estas historias, Dieguito “el Campanero”. Se pasaba despues de la oración por la calle Concepción y entraba al gran patio donde no encotrabamos toda la familia al fresco, contaba esas historias sobre Los Macabeos, que decia estar poseidos por esos poderes Celestiales.
Pero vamos a pasar a la parte mas oficialista de este movimiento haciendo una introducción de quienes fueron realmente y presentar un caso sucedido en Castro del Rio, mencionado en La Historia de los Heterodoxos Españoles.
- Los alumbrados fueron un movimiento religioso español del siglo XVI en forma de secta mística, que fue perseguida por considerarse herética y relacionada con el protestantismo. Tuvo su origen en pequeñas ciudades del centro de Castilla alrededor de 1511, si bien adquiere carta de naturaleza a partir del Edicto de Toledo de 1525.
Los alumbrados pueden englobarse dentro de una corriente mística similar desarrollada en Europa en los siglos XVI y XVII, denominada iluminismo que no debe ser confundida con la secta de los iluministas bávaros(o illuminati), ni, evidentemente, con la Ilustración. Es muy habitual utilizar el nombre de iluminista como sinónimo de alumbrado. También se utilizó en la época el nombre de dejado.
Los alumbrados creían en el contacto directo con Dios a través del Espíritu Santo mediante visiones y experiencias místicas, lo cual llevó a la Inquisición Española a promulgar al menos tres edictos en su contra. Algunos místicos como Teresa de Avila fueron inicialmente sospechosos de pertenecer a los alumbrados.
- La referencia que encotramos es la siguiente:<<>><< En Castro del Río, una beata de hábito carmelitano refirió muy en secreto a su confesor cierta revelación que había tenido, según la cual él y ella debían morir a la semana siguiente, acompañando su tránsito grandes prodigios. Él lo tomó tan de veras, que repartió cuanto poseía y divulgó el milagro, haciéndoselo creer a la marquesa de Priego, que mandó retratar a la beata y fue en persona desde Montilla, con su nieto y heredero de su casa, a presenciar aquellos asombros. >>
Esta noticia la cuenta D. Juan de la Sal. Obispo de Bona en unas cartas dirigidas al Duque de Medinasidonia el 21 de julio de 1616.
Y que encotramos integra en Las Curiosidades Bibliograficas, colección escogida de Obras raras de Amenidad y Erudicion.
<< En Castro del Rio, lugar del estado de Priego, del obispado de Córdoba, una beata, moza carmelita, fué en pocos dias de hábito entrando con Dios nuestro Señor en tanta familiaridad que no habia entre ellos cosa parrtida, como dicen. Conversaba con él como un amigo con otro, y como buena hija daba cuenta de todo su interior al fraile, su confesor, hasta que de lance en lance vino a certificarle en gran secreto de-que babia tenido expresa revelacion de que a los diez dias de marzo que pasó, en que la iglesia de Córdoba celebra la fiesta del santo Angel de la Guarda, la llevaria el Esposo para si, y que siete dias antes puntualmente le daria un dolorde costado, de que al sexto, desahuciada de los médicos, la olearian, y al punto del amanecer de la mañana siguiente, que seria el seteno de su mal y el último de su vida, le saldrian a los piés y manos y costado visibles las llagas de Cristo crucificado, y no le saldrian antes por excusar que se viesen al tiempo de darle el santo óleo; y que serian tantos y tales los milagros que Dios obraria por medio de las reliquias de su cuerpo, desde el momento que espirase, que no la enterrarían con el oficio ordinario de difuntos, y antes que el año se cumpliese la beatificaría el Padre Santo. Finalmente, que le decia el Señor que hiciese tres retratos suyos: el uno para enviar á su santidad, el otro para su majestad, y el tercero para poner en el altar de la iglesia donde estuviese su cuerpo. El confesor, oyendo estas maravillas, entró en deseo de acompañar a la Santa; y pidióle encarecidamente que alcanzase de Dios que lo llevase consigo. Pidiólo, y tuvo revelacion de que su padre espiritual la segui ria cinco dias despues de su muerte. El, lleno de alegría con esta buena nueva, repartió liberalisimamente cuanto tenia en su celda. Comenzó á predicar aquellos dias con increible fervor, y hacia extraordinarias penitencias por disponerse mejor. Todo esto estuvo secreto entre los dos hasta que, Ilegado el dia señalado, en que el dolor de costado habia de darle á la beata, y dándole con efecto, le pareció al confesor que era bien, siendo el negocio ya seguro, dar parte á su provincial y á alguno de los mas autorizados religiosos de su órden, y aun de otras que estaban en la comarca, para que todos viniesen, como ‘vinieron, á ser testigos de aquesta maraviIla. Dió tambien cuenta a los marqueses de Priego, que por su devocion, pagaron luego al pintor para que hiciese los tres retratos; y la Marquesa madre fué en persona a Castro del Rio, desde Montilla, llevando al nietecito, heredero de su casa, que es tambien mudo, como el padre, con esperanza de que haria la Santa algun milagro. No debió el padre confesor de dormir mucho aquella noche; y antes que Dios amaneciera fué en busca de las llagas, que era la señal que había dado la Santa. Pero no quiso Dios que las hallase, de que quedó medio atónito. Juntó luego a los padres, y dióles la negra nueva de que no babia rastro nl pensamiento de llagas; con que comenzaron á entrar en sospecha de que podria todo no ser agua limpia. Juntóse á esto que una persona grave, á quien la enferma habia entregado gran cantidad de papeles cerrados y sellados, escritos de su mano, con órden de que en ninguna manera los abriese hasta despues de su muerte, porque era esta la voluntad del Señor, entró en curiosidad de que por dicha estos papeles le darian luz de la verdad o vanidad del negocio; y así, se encerró á solas, y abriéndolos, batió por cabeza de proceso que en tal dia y á tal hora le había mandado el Señor que abriese aquellos papeles en manos de Fulano, que era gran siervo suyo, por su mucha virtud, muy agradable á su divina Majestad. No hubo leido estas palabras, cuando volvió como un rayo adonde estaban los demás, y habiéndose las leido, les dijo, lleno de celo: «Padres mios, todo es vanidad; porque para mayor confusion mía, el dia que dice ella que Dios le dijo que yo le era agradable, fué cierto que estaba en su desgracia, y lo habia estado y lo estuve algunos días antes y despues. Acabaron con esto de persuadirse á que era llusion o fingimiento cuanto decía la beata; y así, acordaron prudentemente que luego se le dijese, por el riesgo en que estaba de morirse, que si habla engañado fingiendo todo lo dicho, pidiese perdon á Dios, y se confesase de todo con arrepentimiento; y si habia sido engañada del demonio, tambien reconociese y confesase su culpa de haber sido frágil en creerlo.
domingo, 13 de septiembre de 2009
La Muerte de un Guerrero
LA MUERTE DE UN GUERRERO.
En el ejercicio de mi profesión, que por entonces era la de guía y protector de mercaderes por esta zona de la Betica hacia el mar, tuve la suerte de escoltar una caravana de aceiteros que viajaban hacia el puerto de Gadir, digo la suerte, por que en ella me encontré a un viejo amigo. Los dos habíamos servido en la gran hueste libertadora de la península Ibérica.
Nos costo reconocernos, pues ahora, aunque había pasado poco tiempo, nuestro aspectos había cambiado, al menos en lo superficial. Nos habíamos arreglado el pelo y nuestro ropajes a modo de túnicas (no eran del mismo material que la de los romanos, pero se les iban pareciendo en las hechuras), la ausencia de brazaletes y símbolos, nuestro calzado muy perfeccionado en forma de sandalia y un brillante medio casco de cobre, muy diferente a los oscuros de cuero que utilizábamos meses antes. Además habíamos ganado algunos kilos, que al menos en mi caso, se habían alojado debajo de mi pecho.
Corría por entonces tiempos de desconfianza y ninguno de los dos nos atrevíamos a pronunciarnos.
El caminar cansino de las mulas nos permitió en la primera jornada observarnos y recopilar detalles. Las formas de montar y desmontar, el descubrimiento de vez en cuando de una cicatriz, el manejo de arreos y armas (aunque estas fueran ahora mas cortas y ligeras), y sobre todo por el estado de alerta que demostrábamos, aunque nos encontráramos en un territorio pacificado.
Llegada la noche, nos dispusimos para que en la hoguera cayéramos juntos, y así fue, solo nos hizo falta el resplandor del fuego en nuestras caras y la carencia de esos disfraces de latinos para sentirnos como antes.
Fuimos guerreros en el ejército de Viriato, bajo el mismo estandarte. El de El Jabalí.
Hablamos toda la noche del pasado y de cómo caímos en desgracia.
Era inevitable que saliera su nombre. Castúlo.
Solo nombrarlo, me abordó, invitándome a realizar los ritos funerarios la noche siguiente. Sabíamos los dos, que de no hacerlo, jamás descansaríamos en paz.
Pocas horas después retomamos la marcha, nuestros ojos no demostraban cansancio ni falta de sueño, si no al contrario.
Durante todo el día, cabalgado juntos, fui explicándole a Obulcón de como fue mi ingreso en el ejército del Caudillo Lusitano.
Castúlo le decía, a pesar de su juventud había demostrado valentía en el campo de batalla y una gran capacidad para influir en la moral de los hombres, manteniendo el grupo del Jabalí muy disciplinado. La justicia era verdaderamente su bandera.
Esas virtudes le valieron para pertenecer al grupo de jefes de confianza.
Viriato ese invierno, se había desplazado desde Ituci hacia Almedinilla, allí decían estar los guerreros mas fieros de la betica. En su camino acampo junto a Torrepadones. Pues no podia continuar la marcha sin antes hacer una ofrenda a los dioses de este santuario.
El Jefe sabía que Castúlo era nacido en estos contornos, así que lo envió a visitar las aldeas de alrededor para captar nuevos seguidores.
Se presento una mañana y reunió al grupo de ancianos que dirigían esta ciudad. Estos dieron la autorización, se entrevisto con los jóvenes de la comarca; yo lo conocía por haber jugado de pequeño con el. La diferencia de edad podría ser de un año, pero su cuerpo curtido en la batalla le daba un aire de más mayor.
Sus dotes de convicción y su cualidades organizativas le valieron para regresar al campamento de Viriato con una treintena de jóvenes entre ellos iba yo. Todos hambrientos de lucha por la libertad, máxime cuando los ibéricos habíamos gozado históricamente de ella.
A la llegada al campamento nos indico que podríamos unirnos al grupo que quisiéramos, casi todos se dejaron influir por los reclamos, plumas de colores y pieles colgaban alrededor de cada estandarte; yo me quede en su grupo más bien por amistad. Su estandarte era el menos llamativo, tan solo la figura de un jabalí, de este solo era llamativo los grandes colmillos del marrano.
Al lado de este grupo se encontraba una tienda bastante humilde. De ella salio un hombre. Se dirigía a darse un baño en la fuente sagrada que había debajo del santuario.
Ese es Viriato, me comento Castúlo. Se estaba preparando para ofrecer su vieja yegua en sacrificio a los dioses. Castúlo me invito a mí y a Obulcón a pertenecer al grupo de los invitados a la ceremonia.
La sacerdotisa abrió en canal a la vieja y valiente yegua, metió las manos en las entrañas sacando en cada una de ellas un corazón.
Antes que la imaginación de nosotros volara y la sacerdotisa interpretara aquello como un mal presagio, Viriato con un gesto, dio por finalizada la ofrenda se levanto y dijo en voz alta “Todos los Guerreros ibéricos tenemos dos corazones”.
Al día siguiente Viriato llamo al grupo del jabalí, y nos comunico la noticia de un emisario.” Cartago ha caído, ahora toda la presión de los romanos caerá sobre nosotros”.
La guerra se endureció, ahora los únicos momentos que tenia para hablar con Castúlo, era en nuestro descansos nocturnos delante de la hoguera. Desde allí veíamos arder las piras funerarias de otros guerreros. “Cada tribu Véntipo tiene unas creencias me decía, unas enbardunan el cuerpo con aceites y perfumes, otras queman el cuerpo junto a sus armas, los Vastures recogen las cenizas y las entierran en urnas, pero pienso yo, que lo importante es el recuerdo, el olvido es nuestro peor enemigo”. Pese a nuestra juventud habíamos visto caer a muchos en la batalla, aunque siempre nos causaba tristeza, aun más cuando era uno de nuestro grupo o de nuestro pueblo. Me dijo para que no me sintiera deprimido, cuando era yo el que daba muerte, que los invasores no tenían alma, que ellos rendían solo culto a su cuerpo, así que cuando morían frente a ti , se acababa su existencia.
Pocos meses antes rendimos honores a uno de los guerreros de nuestra ciudad, Carbuló, lo hicimos a nuestra manera con poca ceremonia; y como siempre recordando sus hazañas.
Pocos días antes del desastre final, andábamos desorganizados, sin tregua para recomponernos por culpa de la Legión X. Nos enteramos Obulcón y yo de tu suerte, nos invadió una tristeza que no pudimos asimilar por culpa de la lucha, no teníamos tregua. No pudimos recoger tu cuerpo ni los despojos de nuestro ejército. Viriato había muerto, y no conseguimos recuperarnos. Después de tantas Victorias, tuvimos que soportar la gran derrota.
Nos alejamos un poco del grupo, y arropando unas cuantas hojas hicimos una pequeña candela y arrojamos en ella nuestros amuletos, no había difunto, ni armas, tampoco ninguna tribu velando el cuerpo, pero yo sabia, que esa poca cantidad de humo era suficiente para ayudar a su espíritu a viajar junto a sus antepasados...
Hoy nos encontramos de nuevo dos viejos amigos. Sobreviviendo de la mejor manera, que es adaptándonos a los nuevos tiempos, ahora conocemos algunas palabras en latín. Pero te rendimos los Honores más arcaicos y los que más te gustaban. La Supervivencia de tus hazañas.
Diego L. Urbano Mármol
Nota: Cuando hago referencia a dos corazones, tambien trato de recordar a Vanesa, su hija. Juntos iniciaron el viaje, para encontrarse con sus antepasados
El otro guerrero muerto(Carbuló) es Vicente Ortiz(el último bohemio de este pueblo) fallecido unos meses antes.
Preparados despues de la Victoria para el reparto de un Botin de Guerra(en este caso fue un pleno al 15 en la quiniela)
sábado, 20 de junio de 2009
La detectoafición herida.
Estar en posesión de un detector de metales no debería ser sinónimo de nada, únicamente demuestra que el propietario es detectoaficionado. Tener un cuchillo jamonero en la cocina no implica a su propietario en un asesinato, ser propietario de un automóvil no sugiere que el conductor sea un temerario y tener licencia de armas no significa que este va a utilizarla para un atraco, una matanza o para la caza de especies protegidas.
Un detector de metales no es nada más que un aparato de rastreo que emite unas ondas electromagnéticas y al entrar en contacto con un metal a unos 20 o 30 cm. emite una señal que asegura un blanco metálico, nunca de otro material (piedra, cerámica etc.).
Es cierto que para alcanzar la pieza que señala el aparato hay que hacer un pequeño agujero y no podemos adivinar que nos vamos a encontrar en el, podría ser un anillo de oro actual o una moneda de 300 años atrás. La ley para los dos casos es igual, hay que entregarlas, por no ser nosotros los propietarios. Todo lo que es encontrado tiene que ser declarado sea casualmente o con detector y todas las clases de objetos sean antiguos o actuales.
Hasta hace pocos años el uso del detector de metales ha gozado de cierta impunidad o permisibilidad. El Detectorista casi siempre ha ido unido al amor por la arqueología y de sus fuentes han bebido numerosos historiadores, arqueólogos y museos.
El auge del coleccionismo en las últimas décadas ha propiciado el aumento de dichos aficionados, estos han topado de lleno con una creciente mentalidad conservadora y una arqueología más profesional que no permite intrusos sin cualificar.
El hoy entredicho “Coleccionismo” comenzó en el Renacimiento y gracias a él han llegado a nosotros millones de obras de arte (el coleccionismo español ha evitado la salida al extranjero de millones de piezas).
La inmensa mayoría de los mapas locales de yacimientos están elaborados por estos aficionados y muchas de las piezas que se encuentran en los museos locales han sido aportadas por este colectivo.
Pensar que pasear el aparato por una tierra de labor (el 90% de nuestro término es así), donde la tierra ha sido movida miles de veces y volteada con arados de más de un metro, con suelos muy erosionados por culpa de las escorrentías, las nuevas formas de laboreo, y encontrar una moneda, es saquear un yacimiento y romper los estratos además de mentira es una locura.
Igual que utilizar el término “Expolio” por sacar un botón de quinientos años que por destruir un palacio Imperial de época Romana.
Viendo el trato que ofrece la administración al patrimonio siempre hemos pensado que estábamos recuperando y conservando más que destruyendo.
El titulo de este artículo viene al hilo de otro llamado La arqueología heridade Ignacio Rodríguez Temiño donde señala entre otros a los principales causantes del expolio del patrimonio Español; primero al Estado con la construcción de grandes obras públicas segundo a las administraciones locales y tercero a los detectoristas junto a las excavaciones clandestinas.
¿Prefieres que se destruya en el campo antes de caer en mano de un particular? Les gusta seguir pensando que el único enemigo de estos yacimientos dispersos somos los detecto aficionados e intentan ignorar otras actividades (“Eres mía o de nadie”).
Pero por fin el “Patrimonio Andaluz está salvado”, la nueva ley (14/2007) en defensa del Patrimonio aprobada el 26 noviembre del 2007, prohíbe el uso de detectores de metales en todo el territorio Andaluz, salvo con permiso de las delegaciones provinciales de cultura.
Las cartas de las Asociaciones de detecto aficionados (representan a miles), antes de la nueva ley al defensor del pueblo Andaluz pidiendo una regularización, aunque han tenido respuesta no han servido de nada. Los permisos que se están pidiendo en las diferentes provincias no están siendo respondidos. Y, es que la nueva ley redactada por verdaderos Talibanes de la arqueología, no han dejado la puerta abierta para el entendimiento.
Así que en España no todos somos iguales al tener en otras comunidades leyes más permisivas. Igual pasa en el conjunto de Europa. En Inglaterra por ejemplo es legal buscar restos Arqueológicos incluso en yacimientos.
Recordar la frase aquella de Pedro Pacheco en estos casos no nos saca de nada, pero hoy los aficionados a la detección nos sentimos delincuentes indefensos , mientras alguno por 25 asesinatos pasan 18 años en la cárcel, siete meses y veinte días por cada uno de ellos.
Diego Luís Urbano Mármol
Ex aficionado.
Un detector de metales no es nada más que un aparato de rastreo que emite unas ondas electromagnéticas y al entrar en contacto con un metal a unos 20 o 30 cm. emite una señal que asegura un blanco metálico, nunca de otro material (piedra, cerámica etc.).
Es cierto que para alcanzar la pieza que señala el aparato hay que hacer un pequeño agujero y no podemos adivinar que nos vamos a encontrar en el, podría ser un anillo de oro actual o una moneda de 300 años atrás. La ley para los dos casos es igual, hay que entregarlas, por no ser nosotros los propietarios. Todo lo que es encontrado tiene que ser declarado sea casualmente o con detector y todas las clases de objetos sean antiguos o actuales.
Hasta hace pocos años el uso del detector de metales ha gozado de cierta impunidad o permisibilidad. El Detectorista casi siempre ha ido unido al amor por la arqueología y de sus fuentes han bebido numerosos historiadores, arqueólogos y museos.
El auge del coleccionismo en las últimas décadas ha propiciado el aumento de dichos aficionados, estos han topado de lleno con una creciente mentalidad conservadora y una arqueología más profesional que no permite intrusos sin cualificar.
El hoy entredicho “Coleccionismo” comenzó en el Renacimiento y gracias a él han llegado a nosotros millones de obras de arte (el coleccionismo español ha evitado la salida al extranjero de millones de piezas).
La inmensa mayoría de los mapas locales de yacimientos están elaborados por estos aficionados y muchas de las piezas que se encuentran en los museos locales han sido aportadas por este colectivo.
Pensar que pasear el aparato por una tierra de labor (el 90% de nuestro término es así), donde la tierra ha sido movida miles de veces y volteada con arados de más de un metro, con suelos muy erosionados por culpa de las escorrentías, las nuevas formas de laboreo, y encontrar una moneda, es saquear un yacimiento y romper los estratos además de mentira es una locura.
Igual que utilizar el término “Expolio” por sacar un botón de quinientos años que por destruir un palacio Imperial de época Romana.
Viendo el trato que ofrece la administración al patrimonio siempre hemos pensado que estábamos recuperando y conservando más que destruyendo.
El titulo de este artículo viene al hilo de otro llamado La arqueología herida
¿Prefieres que se destruya en el campo antes de caer en mano de un particular? Les gusta seguir pensando que el único enemigo de estos yacimientos dispersos somos los detecto aficionados e intentan ignorar otras actividades (“Eres mía o de nadie”).
Pero por fin el “Patrimonio Andaluz está salvado”, la nueva ley (14/2007) en defensa del Patrimonio aprobada el 26 noviembre del 2007, prohíbe el uso de detectores de metales en todo el territorio Andaluz, salvo con permiso de las delegaciones provinciales de cultura.
Las cartas de las Asociaciones de detecto aficionados (representan a miles), antes de la nueva ley al defensor del pueblo Andaluz pidiendo una regularización, aunque han tenido respuesta no han servido de nada. Los permisos que se están pidiendo en las diferentes provincias no están siendo respondidos. Y, es que la nueva ley redactada por verdaderos Talibanes de la arqueología, no han dejado la puerta abierta para el entendimiento.
Así que en España no todos somos iguales al tener en otras comunidades leyes más permisivas. Igual pasa en el conjunto de Europa. En Inglaterra por ejemplo es legal buscar restos Arqueológicos incluso en yacimientos.
Recordar la frase aquella de Pedro Pacheco en estos casos no nos saca de nada, pero hoy los aficionados a la detección nos sentimos delincuentes indefensos , mientras alguno por 25 asesinatos pasan 18 años en la cárcel, siete meses y veinte días por cada uno de ellos.
Diego Luís Urbano Mármol
Ex aficionado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





