..

Si notais que llevo mucho tiempo sin escribir, posiblemente me esté pasando la mismo que le ocurrió a García Birlán.
"El deber me ordena que os dedique esta crónica y la pluma se niega a escribirla. Se amontonan las notas en mi imaginación y la péñola no sabe darles forma. Esfuerzo el pensamiento, concibo ideas, bullen las palabras en la mente y aun permanecen blancas las cuartillas."

.

¿Un cateto escribio esto?:

Esta cárcel que, durante varios meses, le dio ocasión de un trato prolongado con el mundo variopinto del hampa, verdadera sociedad paralela con su jerarquía, sus reglas y su jerga, parece ser, con mayor probabilidad que la de Castro del Río , la misma donde se engendró el Quijote, si hemos de creer lo que nos dice su autor en el prólogo a la Primera parte: una cárcel «donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación», y en la cual bien pudo ver surgir, al menos, la idea primera del libro que ocho años más tarde le valdría una tardía consagración.

Cervantes en su vivir .

Jean Canavaggio

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martes, 21 de septiembre de 2021

Restos de construcciones Industriales en Castro del Río. Las Torres de los Molinos aceiteros de Viga y Quintal.

                                                     Foto del asunto que nos trae. Castella.

Introducción.
Una de las cosa buenas que tiene escribir en estos medios es que garantiza la durabilidad de tu escritos. Otra es, que no tienen por que ser bueno para que te lo publiquen. Estas cuestiones son idénticas; por lo que conocemos hasta el momento, al subir a Internet tu obra. A priori parece que va a durar más que el hormigón de los romanos.
 En el fondo; y con resignación, esto es lo único que puedo hacer y que al parecer va a perdurar en el tiempo. Lamentablemente no será así para los protagonistas de mis últimas publicaciones en la revista de Feria. 
 El periodo que voy a intentar abarcar es el de la Pre industrialización y la industrialización, para luego centrarme en una de las actividades que la comprende, y es la que me aportará el tema principal.
 Con esto no piensen que trato de reescribir la historia económica de esta población donde su principal fuente de ingreso ha sido la agricultura. No por ello podemos dejar a un lado el peso de la industria en Castro del Río, que, lejos de ser algo marginal tuvo bastante relevancia. 
 Estas industrias nos han ido aportando durante estos años un patrimonio inmobiliario que aun podemos observar repartido por nuestro entorno, principalmente cerca de río. Estos inmuebles son cada días más escasos pero aún podemos encontrar algunos ejemplos dispersos de cada actividad. 
Los Molinos harineros. 
El año pasado abordé la necesidad de intentar salvar el último molino harinero que queda en nuestro casco urbano, El Molino Poncima o de Aguayo (https://www.uco.es/meridies/images/docs/molinodeponcima.pdf). 
 Tenemos otro muy cerca; a un par de kilómetros río arriba, en el mismo estado. El de Las Laderas ( https://www.uco.es/meridies/images/docs/molinodelasladeras.pdf ) . 
Antaño, la cantidad de estos molinos sobre el cauce del río que baña nuestra población llevó a los árabes a renombrar el Salsum de los romanos por otro en su lengua. Guadajoz, río del Pan. 
 Al día de hoy podemos apreciar que dicho molino está en estado de derrumbe eminente habiendo empeorado en los últimos meses. Apuesto que la techumbre no da este invierno. 
La misma suerte que la de los molinos han corrido sus norias. Era de tal importancia la actividad harinera en esta población que las norias trabajaban 12 horas para riego y otras doce para mover el empiedro de estos molinos a mediados del siglo XVIII.
 En 1754 el Marques de la Ensenada realiza el catastro sobre Castro del Río y enumera los molinos harineros dando un resultado de 6 Molinos. El mayor de ellos contaba con cuatro muelas. El de Aguayo o Poncima por ejemplo, dice que tiene dos. 
 En 1891 se recoge uno más, y son los siguientes: El de la Alameda (de Francisco Rodríguez Carretero y Osuna), el de Las Laderas (de Santiago Millán y Aranda y condueños), El de Aguayo (de Andres Rodríguez y Castro y condueños), Maderuelo (propiedad de los mismos de Aguayo), El de Hospital (de Gabriel Lovera y condueños) y el del Carmen (de Francisco Carretero). 
Fábrica de la Luz y azuda.


Las Fábrica de Luz.
 (Fotos fabrica de la luz)
 De las dos “Fabricas de la Luz” que estuvieron en funcionamiento en el siglo pasado en la Localidad podemos encontrar una de ellas con el Edificio en pie, y por lo que podemos apreciaren buen estado. Se encuentra justo al lado del puente (desde ahí podemos además apreciar su azuda) que se construyo en la circunvalación de la carretera de Montoro, aunque la entrada es por la N-432. De la otra, la del Campamento, aun quedan vestigios camuflados en el colegio que allí se encuentra.
                                                             Restos de un tejar

 Tejas y Ladrillos
(Foto tejares) 
Estamos de suerte porque, si nos empeñamos, podemos encontrar aun algún tejar familiar; de los muchos que estuvieron en funcionamiento en nuestra vega, camuflados entre las nuevas construcciones. De las dos cerámicas de bastante entidad y grandes hornos que existieron ya no encontramos resto alguno.
 Miles(o millones) de ladrillos castreños nos encontramos en los muros de los edificios construidos en Sevilla para la Exposición Iberoamericana de 1929.
 En 1754 existen en esta villa seis hornos de Cocer Tejas y Ladrillos. En 1891 nos encontramos con uno más. 
 Los propietarios de los hornos son: Rafael Sánchez- Rincón Tienda, Diego Melendo Merino, Francisco Castilla García, Bernardo Sánchez Bello, Francisco Millán Povedano, Jose Moreno Moral, Diego Sánchez. 
 Muchos de estos apellidos están presentes en los últimos propietarios de dichos hornos.
 Chocolates.
 Existió a principios del XIX una fábrica de chocolates que merece la pena recordad porque el edificio se mantiene aún en pie y bien conservado. Estuvo instalada donde hoy encontramos el reñidero en la calle Rincón, y como no podía ser de otra manera la marca de los chocolates era “Los dos Gallos”. 



                                                      Interior Bar Los Molinos
        

Los Molinos Aceiteros. 

 Por último hablaremos de la industria más numerosa y la más representativa de Castro del Río como son, los molinos de aceites. En ellos es donde podemos observar la evolución en la maquinaria. Desde el prensado por el apriete de una viga a la prensa hidráulica. De la utilización de animales para mover las piedras al motor, ya sea de gas-oil o eléctrico hasta evolucionar en los modernos molinos actuales. Hasta hace poco hemos podido comprobar cómo algunos molinos, que por abandono de la actividad hace bastantes años, habían quedado fosilizados. Ofreciéndonos una visión perfecta de los viejos molinos donde no había llegado la revolución industrial o se encontraban en la antesala. Creo que hoy en día están todos desmontados por falta de interés. 
La industria aceitera en Castro del Río era bastante numerosa. El Catastro de Ensenada nos dice que en 1754 existían 24 Molinos para moler aceitunas. La mayoría eran de 3 vigas y una muela aunque encontramos uno mucho mayor con 4 vigas y dos muelas. Casi todos tenían su bodega. 
 Sus propietarios eran hacendados, la mayoría no residentes. Los agricultores castreños podían elegir el que más le conviniese. Esta opción, me imagino, provocaría un intento de mejora en el servicio a los agricultores al existir una verdadera competencia. En el caso contrario encontramos Baena;( me ha parecido conveniente consultar el número de molinos en las localidades vecinas para hacernos una idea del peso de esta industria en esta villa) donde nos dice Ensenada que tan solo vio uno, y que era propiedad de un único dueño, el Ducado de Baena. No podemos caer el error de pensar que con un único molino se podría molturar toda la aceituna de su término, más bien creo que se refiere a un solo propietario. Dicho molino estaba compuesto por 24 vigas y 24 piedras. Espejo, tan solo tendría 3 molinos aceiteros. 
En 1813 existen 26, dos más en 1857, 32 en 1862 y 36 en 1886. La inmensa mayoría de ellos se encuentran en la salida hacia Baena formando un polígono industrial casi en exclusivo para esta actividad. Es por ello por lo que se conoce esa calle por “Los Molinos” compartiendo la denominación con calle Baena. 
Había otros repartidos por la población; siempre cercanos al río, y otros en su término. Tuve la suerte de conocer uno en perfecto estado, el molino de Las Cebaderas. He vuelto hace poco por allí y ya está todo destruido. Por entonces le dedique una reseña en mi blog:  http://historiasdecastrodelrio.blogspot.com/2011/11/cicerone-de-cicerone.html. 
Estas industrias han ido aportando durante años una cantidad importante de restos arquitectónicos. Estos mismos años, a su vez, se han encargado de destruirlos. La puntilla, la voraz actividad constructora de hacer un par de décadas. Inútil principalmente, ya que a mi modesta opinión, la población castreña no ha crecido y casi podemos encontrar el mismo número de casas construidas en terrenos recalificados, como casa vacías encontramos en el casco urbano. 
 En plan industrial la observación es la misma. Polígonos industriales sin desarrollar con nula disponibilidad de suelo. Agotados, frutos de la especulación y construcciones que para nada son las lógicas en estos lugares. 
 Hoy en día aun podemos encontrar en pie fachadas, cancelas, letreros cerámicos y otros restos. Alguno, aunque destinado a otras cuestiones mantiene algún tipo de distribución y arcos originales en su interior. 
 Cabe destacar el antiguo molino de Carbonell construido en la primera década del siglo pasado sobre otro más antiguo, El de Ramiro. Actualmente está convertido en Museo. Al parecer se habría respetado parcialmente su fachada, convirtiendo su torre de contrapeso en un mirador. 


 (Foto Carbonell) 
La empresa Carbonell. También instaló una gran fábrica en el llano Almagro de la que ya no existe restos alguno. 
Todo esto he tenido que escribir para encajar el asunto que me trae y crear contexto para mi tema principal que es el de” Las Torres de contrapeso de los molinos de Viga y Quintal”.



 Actualmente tan solo quedan dos de las muchas que se levantaron en este pueblo (También están casi desaparecidas en el resto de poblaciones donde se utilizó este método de presión). Son dos claros ejemplos de los tres tipos de torres que existieron (aunque me han dicho que en el Molino del Carmen pudiera conservarse aún su torre, que era maciza). 
 Tan solo cruzar el puente hacia la calle los Molinos a la izquierda visualizaremos una de estas torres. Es hueca y aun mantiene la hornacina, la capilla y los agarres de la estructura de madera que sujetaba los anclajes de la viga de presión.
(Foto Antigua Castella) 
 A unos metros y ya metidos en la calle nos encontramos una imponente Torre- vigía perteneciente al Molino de Agrofurisa. Actualmente en desuso.
 Se halla en muy buena conservación. Esta tiene una particularidad muy importante que la diferencia con otras de su estilo y es la de tener las escaleras por fuera de la torre.
 Estas Torres- vigías solían entrar en competencia con otras de su entorno por la altura, por lo que no podemos descartar que existieran otras de esas características. 
 Muy hábilmente y mejor gusto, el diseñador del edificio de viviendas de enfrente; donde antiguamente estuvo la fabricas de muebles de olivos de Joaquín Salido, ha creado un tipo de torre que sobresale de sobre él y que alberga el hueco del ascensor, creando visualmente una curiosa imagen. 
 La misma altura tiene; según mi opinión, la posible torre del molino de Carbonell . Esta aloja en su interior una vivienda y en la parte superior se aprovecharon sus vanos para hermosearlos con unas ventanas estilo mudéjar, resultando un curioso y bello mirador.
 El diseño arquitectónico de las torres de contrapeso de los molinos aceiteros variará en su decoración según el estilo (renacentista, barroco o neoclásico) y la época de construcción. Según el lugar donde se instalaran; algunas en el mismo casco urbano; la preocupación ornamental era más importante que las que encontramos en caseríos distantes. . Generalmente fueron levantadas con un tejado a cuatro aguas y aleros perimetrales, solían estar rematadas por un chapitel terminado en cruz y veleta. El acceso al mirador de las torres vigías se solía hacer por estrechas y empinadas escaleras. 
Estos elementos arquitectónicos que perduran, tan particulares y a la vez tan escasos, son señas de identidad de nuestro pueblo. (Foto moderna de las torres) 
Estamos tan acostumbrados a ellas que posiblemente nos resulte un apéndice más del paisaje que normalmente vemos a diario. Mimetizadas en su entorno. Puente, río, estatua. Ahora para allá, ahora cruzo el puente, ahora subo la cuesta de Los Mesones, ahora me asomo al Mirador.. Siguen allí, impasibles, sin que nadie les eche cuenta……………….. 
¡Escribe tú su final! 
Fuentes consultadas dignas de nombrar: 
 La Villa de Castro del Río 1833-1923. Aspectos Económicos, políticos y Sociales. Francisco López Villatoro. 
Guía de Córdoba y su Provincia para 1891 y 1892. M.Cabronero. 
Aproximación al estudio de la piedra molinaza o arenisca roja como material tradicional para la construcción de antiguas Almazaras en el Alto Guadalquivir Cordobés: Un análisis histórico-técnico de los molinos aceiteros con prensa-naves torreadas (1700-1900).Alberto Moreno Vega. 
Las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada. http://pares.mcu.es .


Después de escribir el articulo conocí esta foto donde podemos encontrar un montón de Torres miradores.

Diego L. Urbano Mármol.

martes, 22 de septiembre de 2020

Salvar al Molino Ryan

 


             Salvar al Molino Ryan.

Hace unos días, unos amigos míos, paseando por la ribera, observaron como una cabra estaba pasando serios apuros para salir del río. Al parecer se había arrimado tanto que la tierra húmeda en pendiente le había servido de trampolín hacia el agua.

Viendo que la cosa se complicaba decidieron intervenir. Es el acto reflejo que solemos tener los humanos. Sin pararse a pensar; si esa cabeza animal  que  sobresalía era la misma representación del diablo o si  de un acontecimiento que se adelanta en un día al de su sacrificio en el matadero, bajaron hasta la orilla para intentar ayudar al pobre animal. Necesitaron los brazos de tres hombres, que, aunque con bastante dificultad lograron poner a salvo al caprino.

 Todos sabemos que tal especie da mejores quesos que derroche de simpatía, pero. Ahí queda la gesta. Luego descubrieron que estaba preñada, así la dificultad añadida de salir por su propia fuerza.

Este hecho verídico me va a servir como  introducción al tema que os traigo.  

Se sabe que desde la prehistoria que los pueblos ribereños han gozado de un adelanto social y cultural al de los pueblos sin acceso a ríos.  La fuente de vida  y los recursos que aporta el tener agua cerca y la navegabilidad en muchos casos de ellos, propiciaron el asentamiento de grupos humanos y por ende, el comercio con otros pueblos.

Castro del Río  desde los primeros asentamientos ha mirado pendiente a su río. Es ahora, en los últimos años, cuando parece que le hemos dado la espalda al Guadajoz.  La desaparición de la huerta, la falta de pesca, la pérdida de utilidad para el baño y el recreo han propiciado que el castreño mire al río como parte del paisaje, y poco más.

La construcción de la presa favoreció la continuidad del cauce durante todo el año, y el control de las crecidas. Hoy en día es normal ver más caudal de agua en verano que en invierno. El motivo es el de mantener los  cultivos  en su entorno y en los del Guadalquivir.  En los terrenos convertidos al regadío en las últimas décadas  tan solo vemos beneficiado el olivar. Con las construcciones de grandes balsas y la mecanización de los riegos  se ha podido llevar el líquido elemento a zonas inimaginable. El contacto del hombre con el río no pasa de un automatismo.

Pero  la cultura ribereña  influye en el paisaje y en la arquitectura más de lo que imaginamos, también hemos dicho que en el carácter de sus habitantes.

No es menos cierto que en los últimos años ese paisaje está cambiando a paso agigantados. Estamos perdiendo la huerta y sus casas, los secaderos de tabacos, los tejares, las azudas, las torres de los molinos de vigas, los molinos y las norias. Y lo peor dejamos perder hasta los vestigios de estos.

Es por ello que nuestra generación tiene hacerse responsable de la conservación y/o recuperación de estos, o al menos de algunos, elementos.

Castro del Río destaca en el último siglo más por destruir que por conservar su patrimonio. Y no, los castreños en general no somos culpables, no podemos culpar a un pueblo entero. Es responsable a primera instancia el que ejecuta el daño y en segunda la generación de castreños que ha debido defender con uñas y dientes el legado que recibimos de nuestros ancestros. ¿Cómo voy a sentirme culpable por la pérdida de la Fuente de San Roque? En todo caso algo de culpa por el yacimiento de El Arca.

 Lo que quiero decir por si no se me entiende, es,  que estamos obligados los de ahora a proteger lo que tenemos por lo menos.

Una vez que has llegado hasta aquí  debes haber atisbado el motivo de mi proclama.

Desde hace unos años atrás; desde diferentes grupos e instituciones, incluso de  particulares de forma esporádica, aislada y anárquica, se viene hablando del abandono del un edificio que todos solemos ver a diario. Me refiero al molino “Poncima”.

No puede la sociedad castreña de turno cometer más fallos. Debemos concienciarnos que hay que salvarlo, y cuando lo estemos, promover las acciones pertinentes para que el gobernante de turno ejecute.

Lo primero que quiero recalcar es que cualquier particular, institución u organismo puede presentar un dossier en la Delegación de Cultura argumentando y documentando los motivos por los que se quiere inscribir en el catálogo como Bien de Patrimonio Cultural  o cualquier otra categoría, y por lo tanto, su defensa. Sea quien sea su propietario. 



¿Y por qué ese empeño por ese edificio cochambroso?

Porque es lo poco que nos queda de nuestra cultura, de nuestra manera de ser, de las huertas, de los buenos hortelanos, de las acequias, de los bañaderos y las azuas, de las norias, de los molinos de pan, de las pesca de barbos, de los lugares de ocio, de las alamedas. En definitiva, de la vida de este pueblo, y de la muerte también en ocasiones.

Recuerdo que en el museo Arqueológico de Doña Mencía mostraban un cangilón cerámico  que decían de origen romano hallado en Castro del Río, no sé yo si la datación es la más correcta, pero ahí lo dejamos.




Este edifico que está a la vista desde el llano de la Fuente es un edificio del que tenemos noticias desde el siglo XVIII por un pleito, al menos  su noria.

 De 1730 data un pleito recogido por José Rodríguez Molina, “sobre riegos de tierras en el sitio de la Rinconada y una azeña, azua y noria en ellas”, donde se registran las labores llevadas a cabo para la reparación de la noria que se hallaba instalada junto al molino de Aguayo o de Poncima y que incluye algunas noticias muy interesantes sobre sus características. En dicho documento su propietario, Pedro José de Aguayo, manifiesta “que en el sitio del Río Viejo de esta villa tengo y poseo, por mia propia, una guerta que se riega con noria de buelo antigua del río Guadahoz” y que en dicho sitio “están las más de las norias de la Rivera de esta villa, pues con una se riegan guertas de diferentes dueños”. El propietario acuerda con un albañil y un carpintero la reparación de la misma quienes, tras visitar su emplazamiento, “declaran que para aderezar la noria de buelo que tiene la guerta del referido en el sitio del Río Viejo, y aviendo visto y reconocido la postura en que está, hallaron no poder andar en la canal en que de presente se halla y para que pueda andar es preziso mudar la dicha noria a la canal que está inmediata de la azeña de pan moler y para la dicha azeña hazer otra canal de lo cubierto de dicha azeña para que pueda moler la piedra que de presente tiene, y que de otra forma no podrá andar dicha anoria por estar refundido el muro della” (J. Rodríguez Molina, Regadío Medieval Andaluz, Granada, 1991, pp. 104-105, 147-148 y 176). “

 

Dicen que Guadajoz significa  “río del pan” por la cantidad de molinos harineros que se encontraba en su cauce en época del dominio musulmán.

Existen numerosas publicaciones en Andalucía referente a la arquitectura hidráulica  y su uso que se basan en informaciones aportadas por los protocolos notariales castreños que se mantienen desde el siglo XV.

Para la recuperación de la noria de la Albolafia  se utilizó el patrón de la noria Castreña del Repiso.

Juan Bernier, creo recordar (hablo de un libro sobre la provincia de Córdoba que me prestaron hace muchos años) le dedicó unos versos a las norias castreñas titulado “El llanto andaluz de las norias”. He intentado dar con él de nuevo pero por el momento no lo he conseguido.

Hasta los años 80 se han podido ver norias en Castro del Río, las más famosas la del Repiso y la de Carbonell. Hoy en día o hasta hace pocos años tan solo quedaba una noria intacta río abajo, y se intentaba mantener en secreto porque era metálica. Desconozco si se mantiene o ha sucumbido a alguna crecida o peor aún, si ha sido descubierta por los recuperadores de chatarra.

Porque  ese edificio es el vestigio de todo esto. Ese edificio es núcleo de la cultura castreña, de su sociedad y de su economía. Castreños no podemos fallar una vez más.

Por todo ello el ayuntamiento debería de clarificar la propiedad  y  ponerse en contacto con su o sus  propietarios para poder llegar a un acuerdo que deje a todas las partes satisfechas.

Una vez en propiedad municipal someterlo a una restauración y puesta  en valor. Recuperando la noria  y uso al edificio para actividades culturales.

Le doy las gracias a Paco Cívico por aportarme algunos apuntes históricos y a Lolo por pasarme un montón de fotografías.

Diego L. Urbano Mármol.




lunes, 9 de septiembre de 2019

Breve resumen de la dilatada vida militar, política y empresarial de un personaje del Siglo XIX enterrado en el cementerio de Castro del Río.


          Breve resumen de la dilatada vida militar, política y empresarial de un personaje del Siglo XIX enterrado en el cementerio de Castro del Río.
Cuando uno no sabe por dónde empezar a escribir una historia o le cuesta  comenzar a hilvanar una idea y plasmarla en el papel; máxime cuando mi intenciones para la revista de Feria 2019 eran otras; la inicial versaba  sobre “La Platería Cordobesa en esta población”, pero a ultima hora fue desbancada de mi cabeza por el personaje que pronto conoceréis y que los más allegados; con tan solo el titulo, ya habrán acertado.
Tomando café,  me vino la inspiración al ver como una persona comenzaba a leer el periódico desde la última página hacia adelante. Copiándole comenzaré la historia por el final, pues.
En el primer patio del cementerio de este pueblo a mano derecha, en los últimos nichos antes de pasar al segundo patio,  nos encontramos con una lápida  que contiene el nombre de dos personas. El primero y  protagonista de este artículo  dice: Excelentísimo Señor Teniente General D. Manuel Lorenzo Oterino. Condecorado con las grandes Cruces de San Hermenegildo, San Fernando y la de Isabel La Católica.+ 7 Octubre 1847. A su lado; en la misma lápida se encuentra el  cuñado de este: El Ilustrísimo Sr. Brigadier D. Manuel Mª. De Arcaya y Manzano., Condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando y Placa Cruz de San Hermenegildo. +  2 Junio 1848. Este último era hermano de su mujer.
Foto (5)
Lápida
El sitio se encuentra; pese a ser de las tumbas más antigua del cementerio, generalmente bien de obra y cuidada, aunque el enlucido se observa poco firme, se sostiene a base de muchas capas de cal.. Delante podemos encotrar una pequeña jardinera con unas florecillas de plástico en buen estado que tuve que retirar para poder fotografiarla al completo. No sé, pero tengo una corazonada de quién puede estar detrás de su mantenimiento.
En el 2011 le dediqué en mi blog “Historias de Castro del Río” una entrada a este misterioso personaje. Prometí  continuar con artículos más extensos.
Por esa época,  lo que se podía encontrar de este condenado al ostracismo; el General Lorenzo, eran múltiples  y breves referencias de su vida militar, y, noticias de un acontecimiento que le catapultó para ser un personaje histórico importante del siglo XIX, al menos en Cuba.
No niego mi falta de tiempo y  cualidades para organizar tantos apuntes de este señor, aunque lo que más afectó al abandono de este complicado proyecto fue la presentación al año siguiente;, el 2012, de un interesantísimo y serio trabajo a modo de tesis Doctoral en la Universidad Complutense de Madrid  por parte de Manuel Muriel Hernández, se tituló “Manuel Lorenzo: Militar y gobernador de Santiago de Cuba”.
Complejísimo trabajo por la dificultad a la hora de encontrar en los archivos muchos de los episodios donde participó Manuel Lorenzo. Sus enemigos y las dificultades políticas de ese periodo le privaron en muchos momentos del protagonismo que se merecía. Otro problema añadido es que no se preocupó de tener  su propio biógrafo.
Manuel Lorenzo nació en Salamanca el 29 de Octubre de 1785. Proveniente de una familia humilde; su padre era herrero, alcanzo los grados más superiores en el ejercito, destinados en otros tiempo a las familias altas  y a la burguesía. Fue la caída del antiguo Régimen a principios de siglo, los nuevos cambios políticos que se producían con los altibajos del absolutismo, el empuje del liberalismo,  su destreza y valentía en la batalla, y la suerte lo que lo catapultaron. . Manuel Lorenzo fue un hombre con mucha suerte en el campo de batalla y en la política.
Leyendo la historia de este hombre que conoció: los reinados de Carlos III, Carlos IV, Fernando VII e Isabel II que luchó en la Guerra de La Independencia contra los de Napoleón, contra los de Simón Bolívar en Venezuela, en las Guerras Carlistas y,   ser  superviviente de un  siglo donde se  registraron cerca de 200 pronunciamientos militares, me hacía recordar  simpáticamente “esta historia la coge Santiago Posteguillo y escribe una trilogía”
Es asombrosa la actividad tan frenética de este hombre durante sus  62 años de vida, sobre todo en su periodo militar.
Foto (3)
Grabado. Lo he adquirido yo.
No era todo pelear, también cosechó bastantes amistades. Una de ellas fue la que le llevó a establecer  Castro del Río como centro de sus negocios; una vez en el retiro. Parece  ser que la amistad con el regidor liberal de la villa de Castro del Río, José María del Río Tejada , con el que tejió importantes lazos fue el detonante.
Es posible que Del Río Tejada fuese la persona que influyera para que el General se presentara  para el  senado por la provincia de Córdoba. En Castro cosechó un número importante de votos pero no llegó a ser elegido.
Foto(4)
Casas en calle Alta.
Desde Castro; donde compró dos casas en la calle Alta en 1840,  dirigió las propiedades que poseía en la campiña de Baena, Montilla y Castro, casi todas  provenientes de las puestas en venta de la iglesia por la desamortización de Mendizábal.
A partir de 1843 cuando pasa a la reserva el General  tan solo se le conoce esta residencia.
Foto(1)
Retrato del General. En el año 2012 cuando publiqué la foto el cuadro estaba a la venta en Todocolección. Hoy mismo lo podemos encontrar en una casa de subasta con un precio de salida de 15.000 euros.
Demostró ser una persona hábil en los negocios. Creó una sociedad; bastante insólita para la época; pues  su mujer,  la venezolana Ana de Arcaya, tenia plenos poderes, por igual  que el otro socio su amigo, José María del Río, llamada “Río de Tejada, Arcaya y compañía” la cual le reportó pingues beneficios.
Manuel Lorenzo parece bien integrado en el pueblo pese al malestar que le produce los choques con las familias  adineradas; mayoritariamente de signo absolutista, entre ellos el conde de la Estrella, y de la vigilancia y control que se le mantenía desde el gobierno, ahora de otro signo. Manuel Lorenzo fue unos de los pilares que mantuvo  a Espartero en la regencia.
En  1844 abandona la calle Alta;  sobre todo para alejarse de los ambientes más conservadores, para mudarse a la calle La Tercia; calle más céntrica y comercial,  en donde construye una casa de lujo. (A mi siempre se me ha antojado sea esa casa la que se encuentra frente al Liceo.)
Al año siguiente se casa en la localidad una de sus hijas, Emilia,  con Fernando Palacios y Rando, Comandante graduado, lo que supondría un gran acontecimiento social en Castro. El  matrimonio también apostaría por esta población  pues también aparece como propietarios de terreno en Castro del Río. Lorenzo tenía invertido más de tres millones de reales en este territorio.
El General se dedica a visitar y controlar sus propiedades y tan solo se ausenta del pueblo  para visitar algún balneario para  así mejorar su maltrecha salud. Normalmente acude al de Cestona, Guipúzcoa.
El 30 de Agosto de 1847 le concede la reina permiso por cuatro meses para viajar a tomar las aguas pero no se desplazo, debía estar muy enfermo. El 7 de octubre murió el general de los ejércitos en su domicilio castreño. El funeral se celebró con poco ornato religioso. Fue enterrado en un simple nicho como fue su voluntad. El testamento deja entrever  su condición política, liberal progresista.
Por esa fecha ya no existe la sociedad ni se encuentra como albacea testamentario; aunque sí lo fue en el momento de su redacción, a  José María del Río, se supone que la relación se había enfriado. Tenía 62 años.
Ana de Arcaya tras la muerte de su esposo fija su residencia en Madrid.
Manuel Lorenzo Oterino ingresó en el ejército en 1802. Inició su formación como soldado. La guerra de la independencia estalla y encuentra  la oportunidad de mostrar su valía en el campo de batalla, durante la contienda es  herido en el cuello y hecho prisionero pero consigue escapar desde el país vecino, volviendo al frente. Participa en la expulsión de los franceses,  persiguiéndolo hasta en su propio territorio. Acaba la guerra con el grado de Teniente.
Se embarca hacia Venezuela en 1815 al mando del General Morillo “El Pacificador”, Gobernador y Capitán General de Venezuela. Permaneció  ocho años hasta la capitulación.  En Venezuela  tuvo la oportunidad de ordenar cuerpos de envergaduras. Cosechando importantes victorias que le ayudaron a darse a conocer
De vuelta a España pasa al adiestramiento de nuevos soldados en el Regimiento Córdoba nº9 , alcanzando el grado de Brigadier antes del inicio de la Guerra Carlista.
Comenzada la guerra; de la que presumía haber pegado el primer tiro en defensa de la reina, en 1833 hace preso al general Santos Ladrón, que había penetrado en España a la cabeza de un millar de realistas, al que fusiló en Pamplona, se le concede el empleo de Mariscal de Campo.
Entendemos que Manuel Lorenzo era un rival importante para aquellos mandos que buscaban un buen lugar en la corte. Incompresiblemente; pues era uno de los jefes que más victorias estaba cosechando incluso como premio la Reina Isabel II le quiso obsequiar  con el título de Marqués de Nazar y Asarta, el cual el rechazó, fue  enviado y designado a Cuba como Gobernador Político y Militar de Santiago De Cuba en 1835.
Una actuación suya en la isla en 1836; quizás el hecho más relevante de su carrera,  propiciada  por diferentes circunstancias,  le llevó a proclamar la Constitución de 1812, la cual juró. Estuvo a punto de desembocar en una guerra Civil con los de la Habana, donde residía el Capitán general de la isla Miguel Tacón. Lorenzo en 1837 es cesado, sumariado y expulsado a España.
Ya en España y antes de ser juzgado, el gobierno tiene que recurrir a él; pues los Carlistas están quebrantando las fuerzas Isabelinas,  para que se ponga al  frente de la Milicia Nacional. Cuerpo donde se sentía bien pues pensaba que era la única institución defensora de la Constitución. Por sus numerosas victorias fue elevado a Capitán General  de Castilla la Vieja y Extremadura y Capitán General del Campo de Gibraltar , también Senador por Alicante.
En 1841 era ya Teniente General. (Este Real decreto fue comunicado por Espartero a Lorenzo: “Atendiendo a los méritos y distinguidos servicios del Mariscal de Campo Manuel Lorenzo he venido en nombrarle, como Regente del Reino durante la menor edad de la Reina Doña Isabel segunda y en su real nombre a Teniente General de los Ejércitos Nacionales…”.).
En 1843 es senador por Cáceres.
Por las memorias del Brigadier Fernández de Cordova podemos hacernos una idea del personaje que tratamos en estos momentos: “La Reina Isabel Segunda y en su nombre el Gobierno de la Nación atendiendo a los méritos y servicios del Teniente General Manuel Lorenzo ha venido a conferirle el cargo de Comandante General del Campo de Gibraltar. Dado en Madrid a 10 de Agosto de 1843…” “Mandaba en el Campo de Gibraltar el teniente general D. Manuel Lorenzo, que tanto nombre alcanzó en las guerras carlistas, y cuyo valor heroico era bien conocido en todo el ejército. Él fue quien hizo prisionero en Los Arcos a D. Santos Ladrón, y quien en los últimos años de la lucha se presentó como émulo de Espartero para el mando en jefe del ejército. Después de la paz marchó a Cuba y como a su regreso fuera tratado con mucha dureza por el gobierno de la Regencia, se unió en el movimiento de Cataluña, y Serrano recompensó su apoyo con el mando del Campo de Gibraltar, puesto muy codiciado por entonces, porque reunía, entre sueldos y emolumentos más de cuarenta mil duros. Pero Lorenzo era un liberal convencido y no tardó en separarse del partido moderado”.
 A la comisión del senado le sorprendió la muerte del general cuando se estaba tramitando la 4º laureada por la toma de Logroño pero el Gobierno Moderado se la negó, para algunos la más merecida.
En definitiva Lorenzo destacó por ser infatigable, por su excelente visión del campo de batalla desplegando una fabulosa intrepidez que causaba admiración de sus amigos y terror entre sus enemigos. En todas las batallas se reservó el objetivo  principal y más peligroso.
Como  político y empresario podemos decir que fue también un hombre de éxito. Quién no lo tratado bien es la historia, al menos las Española. En Cuba no ha sido así. El episodio allí ocurrido es tan interesante, tan apasionante que,  haría falta otro artículo como este tan solo para las conclusiones.
Foto(2)
Sable del General vendido en 2011 por 2.300 euros en Todocolección
En Cuba medio mundo se le echó encima. Franceses, Estadounidenses, Ingleses, absolutista Españoles y sobre todo  comerciantes de esclavos que políticamente lo derrotaron en ultramar por ir en contra de sus intereses. Lo que proclamó Lorenzo no podía ser, y no fué.

Espero haber conseguido que hayas llegado hasta aquí y espero haber conseguido plasmar bien la figura del General  Manuel Lorenzo Oterino. Vale la pena si os interesa sigáis ahondando.
A los gobernantes locales le pediría no olvidar a estos personajes; y otros, a la hora de nombrar  calles.


Pie de Foto (1) Retrato del General. En el año 2012 cuando publiqué la foto el cuadro estaba a la venta en Todocolección. Hoy mismo lo podemos encontrar en una casa de subasta con un precio de salida de 15.000 euros.
Foto(2) Sable del General vendido en 2011 por 2.300 euros en Todocolección
Foto(3)Grabado.
Foto(4) Casas en calle Alta.
Foto(5) Lápida
                                                                                     Diego L. Urbano Mármol.


martes, 20 de septiembre de 2016



San Cristóbal el santo que ya no lo es.

  El artículo que hoy os presento no trata de buscar los orígenes de San Cristóbal (aunque para el buen entendimiento del personaje haré un breve resumen de su historia), sino de dar un toque de atención al lector, en pro del conocimiento de la figura del Santo en la villa de Castro del Río y la importancia del mantenimiento de su representación pictórica.
 
El Hombre.
 
  Parece ser que lo único cierto de este personaje es que hubo un mártir llamado Cristóbal.
Los orígenes de Réprobo, llamado así antes del bautismo, nos trasladan a un mundo anterior al Cristianismo, y encuentra sus raíces en la mitología de pueblos antiguos, egipcios, griegos, etc.
Este santo es fiel ejemplo de la adopción de héroes paganos por el Cristianismo en sus inicios.
Su representación iconográfica es diferente en Oriente que en Occidente, pero manteniendo idéntica funcionalidad: la de ser portador, protector y ejemplo de fortaleza, tanto física como moral.
La leyenda increíble e irreal se va fraguando durante siglos, y fue recogida en La Leyenda Dorada de Jacopo de la Voragine, en el siglo XIII.
Según cuenta la leyenda, Réprobo, hombre físicamente fuerte y grande, busca ponerse al servicio del rey más poderoso. En su búsqueda pasa por estar al servicio del Diablo,  pero se da cuenta que este a su vez teme a Jesús crucificado.

Por indicación de un ermitaño, en su búsqueda, trabaja ayudando a viajeros a cruzar un río. Un día lo requiere un niño para que lo pase a la otra orilla. En medio de las aguas se da cuenta que le cuesta andar por culpa del peso de éste. Le pregunta qué quién es él para pesar tanto, respondiendo el infante que el Niño Jesús, y que trasporta en sus espaldas al mundo y a su creador.
Tras encaminarse para dar testimonio de su fe el rey de las tierras de Licia, lo provoca para que abandone sus creencias, fracasando en su intento. Entonces el rey decide someterlo a todo tipo de tormentos, inaguantables para cualquier humano, hasta que muere decapitado.
Se le invoca contra la peste. Se convierte en patrono de muchos oficios, la mayoría peligrosos. También es convocado contra el mal de ojo y contra la muerte súbita.
Patrón de caminantes y peregrinos con dificultades. Debido a tantos patronazgos de le
dedican multitud de iglesias.
El culto en Occidente es tardío. Su máximo apogeo será en el siglo XIII, a partir de la Leyenda dorada
. El culto a San Cristóbal se va extender rápidamente por toda Europa, pero en especial en España, que es donde se guardan la mayoría de sus reliquias (también puestas en duda). 
 

En Castro, se le dedica una ermita en un lugar privilegiado: con suficiente altura para que se pueda ver con facilidad, en el cerro que actualmente llamamos de San Cristóbal, junto camino de entrada noroeste a la localidad, el Camino de Córdoba. Y también un fresco de grandes dimensiones en un muro de la Parroquia de la Asunción, justo a la entrada a mano izquierda.
Es a partir del siglo XVI cuando se le comienza a cuestionar por la iglesia por sus orígenes páganos, y algunos comenzaron a relacionarlo con el culto supersticioso y de la protección de la muerte sin confesión. La Iglesia lucha contra aquellos cultos sospechosos, llegando incluso a ordenar la destrucción de sus imágenes.
Desde el Concilio de Trento, y la posterior Contrarreforma, la iglesia se preocupó mucho de apartar de la devoción a aquellos Santos que ofrecían demasiadas dudas históricas, y San Cristóbal lo era. No fue hasta 1969 cuando el Vaticano rechazó, a pesar de su extensión e importancia histórica a este personaje del Santoral Católico, aunque se mantuvo el derecho a su representación iconográfica y veneración por razones de tradición. Una leyenda apócrifa basada en una historia magnificada en época medieval.

Vista de Castro desde el Cerro de San Cristóbal
 
La Ermita
  La localidad castreña no puede ser diferente, y construye una ermita a San Cristóbal en el cerro que lleva su nombre. Según Aranda Doncel se mantiene gracias a un censo y una haza en el cerro de dicha ermita, que le rentan al año alrededor de un ducado y dos fanegas de cebada respectivamente, más los donativos que realizan los fieles.
No conocemos la fecha de abandono y derrumbe de dicha ermita, Ramírez de las Casas Deza dice que ya no existe a mediados del siglo XIX (1).
Conozco una historia curiosa que escuché en los años ochenta del pasado siglo de boca del protagonista.
Labraba esa tierra; donde los restos de esa construcción se mezclan con otros más antiguos,
predominando los romanos, mi amigo Luis León Aranda (q.d.e.p.), vio como de la tierra levantada surgía una piedra con formas, diferente a las demás. Cuando la cogió se dio cuenta que era una pequeña escultura de un santo y como no podía ser de otra forma la entregó en la parroquia. La escultura que encontró era la de San Cristóbal; en otros tiempos este hallazgo habría tenido connotaciones milagrosas, pero eso eran otros tiempos. Quedó depositado en una de las capillas siendo párroco D. Juan Bravo Carpio.
Fotografía año 1990. Aun conserva el pie.
Fotografía año 2015. 

 
El fresco de la Parroquia.
 
  El fresco mural de la Parroquia lo encontramos en la nave del Evangelio, justo al entrar por la puerta principal a mano izquierda. La situación de la imagen de San Cristóbal en ese lugar no es "a voleo"; más bien se debe a la leyenda que decía que el fiel que veía a San Cristóbal no moriría en las siguientes veinticuatro horas, al menos no sin confesión (muerte súbita). Todos los asistentes a la iglesia quedaban protegidos con tan sólo entrar a la misma. 
Desde niño, en mis tiempos de monaguillo, y mucho después, cuando preguntaba por él y su restauración, siempre escuchaba lo mismo, que era de poca importancia y escaso valor. Hoy en día no estoy de acuerdo con esa respuesta. Es más, creo que estamos ante una obra de arte de mucha importancia. Debo de hacer hincapié en que yo no tengo muchos conocimientos sobre arte, y las conclusiones a las que llego pueden ser discutidas.
La historia reciente del fresco nos cuenta que no ha gozado de muy buen tratamiento. Estuvo a punto de peligrar por unas obras que se iban acometer en esa parte del templo, una especie de almacén para uso de las hermandades. Preocupado por la desaparición de este icono de la iglesia, el párroco Andrés García Torralbo busca financiación para la compra de un cuadro con la imagen del Santo entre conductores y personas de nombre Cristóbal de esta localidad. Cada cual puso su granito de arena, y,  la compra se realizó.
Años más tarde se llevo una limpieza del fresco por tener mucha acumulación de polvo con ¡una goma con agua! Y ahí sigue.
La representación iconográfica del San Cristóbal de Castro del Río entra dentro de las generales de Occidente: hombre gigante con Niño Jesús a sus hombros, con vara o palma y con vestimenta tosca, la cual podía ir recogida o corta. El calzón del de Córdoba es recogido, mientras en del de Castro es corto.
La iconografía fue evolucionando en el tiempo dependiendo del momento histórico y
el gusto estético.
“…..El majestuoso San Cristóbal que sigue los modelos realizados por Mateo Pérez de
Alesio y Juan Luis Zambrano en las catedrales de Sevilla y Córdoba, son las obras pictóricas de mayor antigüedad que existen en Castro del Río”. (2)
 
En Castro poseemos uno de estos gigantescos frescos, que el único parecido a los escasos San Cristobalones que encontramos actualmente en Andalucía es el tamaño.
Mientras en el de aquí el niño es portado en el hombro derecho los demás, en su inmensa mayoría, lo hace en el Izquierdo. El báculo es cogido en Castro con las dos manos, apoyándose a la izquierda la inmensa mayoría de los conocidos lo hacen con una sola mano, la derecha. El de Ronda lo hace con las dos manos, pero se apoya en el lado derecho. Este detalle y la cara con esa expresión de asombro, por el peso que le obliga andar con dificultad, realizando tanto esfuerzo que necesita apoyarse en la vara con las dos manos para soportarlo; mientras, el niño hace lo mismo con el globo terráqueo para que no se le caiga. Estos detalles corresponden a la iconografía del siglo XVI (3).
El santo gira la cabeza mirando al niño para evidenciar el esfuerzo. Mantiene el autor en Castro del Río la influencia de otros del siglo XV. También dicho pintor ha querido vestir a San Cristóbal con un exagerado manto rojo para potenciar el martirio sufrido.
El declive del culto a San Cristóbal se inicia en el segundo tercio del Siglo XVI provocado por la Contrarreforma. La mejora de las condiciones de vida, y la desaparición de las grandes epidemias hicieron el resto.
En los años 70 de siglo pasado, los usuarios de los productos de la industria automovilista lo tomaron como protector, ni siendo raro ver en vehículos la medallitas de San Cristóbal.
 
Curiosidades a tener en cuenta.
  ‐ Hay un detalle que me llama la atención con el lienzo de San Cristóbal de la Mezquita Catedral, y es el gran parecido de la pierna derecha con el nuestro. El autor para algunos pudo ser Antonio Álvarez Torrado .
  ‐ La composición del fresco de Castro encuentra más parecido al de Montemayor del Río (Salamanca), Medina del Campo (Valladolid), incluso el de la Catedral de Cuenca, que, a los andaluces que hemos podido observar. (4).
  ‐ Una de las letras que se canta en la Aurora, las noches de diciembre está dedicada a este gigantón que cruzaba el río:
                                San Cristóbalón con el niño al hombro
                                el pino en la mano se le blandeó
                                Cristo: ¡balme Niño, lo que pesas!
                                Seguro que al agua caeremos los dos.
ESTRIBILLO
                              Y le respondió y le respondió
                              desde hoy te llamas Cristóbal
                              que así lo dispone el Hijo de Dios.

  ‐ Nos cuenta Francisco Morales Basurte en su libro Raíces que rogaban las mocitas castreñas a San Cristóbal un novio que le sacara de la soltería. Recurrió una madre a este santo; patrón también de las causas difíciles, un marido para su hija: “San Cristobalito, chiquito y bonito, carita de rosa, cásame a mi hija que la tengo moza”. La rogativa tuvo su recompensa, pero al tiempo el marido resultó no ser el mejor acompañante (borracho, pendenciero y jugador) así que la pobre mujer fue de nuevo en busca del santo, ahora a reprocharle “San Cristobalón, cara de cojón, patazas, manazas, cara de cuerno, como tú eres me diste el yerno”.

  ‐ En el blog El templo de Salomón encontramos un interesante artículo titulado “A la búsqueda de la historia y huellas templarias en Castro del Río”, firmado por José Navajas Moreno (Editorial Ituci Siglo XXI). El autor encuentra una relación entre el santo y los templos templarios, actuando San Cristóbal, en este caso, como guardián del lugar sagrado.

‐Otra cuestión a tener en cuenta es que, curiosamente, no se menciona el fresco de San Cristóbal en casi ninguna de las publicaciones existentes sobre Castro. Ni siquiera en la obra más completa editada en Córdoba, dirigí por Bernier, Nieto Cumplido y otros: “Catalogo Artístico y monumental de la provincia de Córdoba”, y eso que realiza un importante recorrido de las pinturas de la Parroquia.

Nota:
Este artículo está redactado en base a la información que hay publicada en estos momentos. Desconozco, además, si existe un proyecto de restauración o si se ha actuado sobre él, en las obras que se están acometiendo en la Parroquia actualmente.
P.D.:
En estos días me ha recordado mi vecino y amigo Vicente Ortiz la historia que esconde el cuadro con unos pajarillos que había que encontrar, y que el autor, al igual que en Córdoba con la imagen de una virgen que se encuentra escondida junto al pie trata de mantener la atención del publico. Yo no lo recordaba bien, creían que eran peces los "camuflados" y ante la inseguridad lo obvié. Cuando me lo recordó me alegré. Creo que era un dato importane que no podía dejar pasar. Saludos. 
 
(1)Corografía histórico‐estadística de la provincia y obispado de Córdoba.
(2) Los Pueblos de Córdoba, Caja Provincial de Ahorro de Córdoba, Córdoba 1992.
(3) San Cristóbal: Significado Iconológico e Iconográfico. Mª Dolores García Cuadrado.2001
(4) http://www.consultatodo.com/sanCristobal/sanCristobal1.htm


Diego L. Urbano Mármol