..

Si notais que llevo mucho tiempo sin escribir, posiblemente me esté pasando la mismo que le ocurrió a García Birlán.
"El deber me ordena que os dedique esta crónica y la pluma se niega a escribirla. Se amontonan las notas en mi imaginación y la péñola no sabe darles forma. Esfuerzo el pensamiento, concibo ideas, bullen las palabras en la mente y aun permanecen blancas las cuartillas."

.

¿Un cateto escribio esto?:

Esta cárcel que, durante varios meses, le dio ocasión de un trato prolongado con el mundo variopinto del hampa, verdadera sociedad paralela con su jerarquía, sus reglas y su jerga, parece ser, con mayor probabilidad que la de Castro del Río , la misma donde se engendró el Quijote, si hemos de creer lo que nos dice su autor en el prólogo a la Primera parte: una cárcel «donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación», y en la cual bien pudo ver surgir, al menos, la idea primera del libro que ocho años más tarde le valdría una tardía consagración.

Cervantes en su vivir .

Jean Canavaggio

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martes, 9 de septiembre de 2014

Excursiones Arqueológicas. El cerro Cabezo de Córdoba.

 Fotografia tomada en lo alto del Cerro Cabezo de Córdoba. Por la izquierda: Francisco Garcia Recio, Miguel Alba, Lucas Criado,  Andres Criado (que nos deleitó con un exquisito bálsamo parecido al de fierabrás), Diego Urbano(abajo) y José Gutiérrez. Al fondo el cortijo de Benazurera.

Desde a mediados del siglo del XIX una serie de visitas de personajes en el ámbito histórico han ido confeccionando el mapa arqueológico del término de Castro del Río.
En el año 1863 el coronel Stoffel bajo el patrocinio de Napoleón III visita la comarca en busca de los sitios que intervinieron  en la célebre batalla de Munda. Confeccionó mapas de índole militar para comprender los movimientos de las tropas y las estrategias de ambos bandos en base a una serie de yacimientos descubiertos o conocidos de los eruditos locales.
Por la misma razón a finales del primer cuarto del siglo XX el arqueólogo alemán Schulten visita la zona para intentar situar el campo Mundensis conociendo los lugares que le mostraban alrededor de Ategua y de los llanos de Banda. Fue situando los nombres obtenidos de las crónicas de los días de guerra, El bellum Hispaniense.
El resultado de ambas expediciones fue el mismo, situaron Munda en Montilla  y la batalla en los llanos de Banda. Hoy en día ya no se defiende esa ubicación. Estos trabajos, por otro lado, sirvieron para catalogar bastantes yacimientos.

No fue hasta la década de los setenta cuando se retoman los trabajos, más o menos importantes,  de carácter arqueológicos, esta vez de la mano del arqueólogo y poeta  cordobés Juan Bernier, que apoyado por eruditos locales, como José Navajas en Castro del Río van realizando un estudio visual y  de documentación de artefactos encontrados en superficie, de esta manera se va completando la carta de los yacimientos más importantes de la localidad. Al igual que los anteriores Bernier trató de situar los lugares descritos en la memoria de la batalla. Cabe recordar que aunque la batalla final no se hubiera desarrollado en los llanos de Banda, en nuestro entorno si desarrolló el preámbulo.
Siguiendo la estela de Bernier un grupo de sus acólitos naturales de Doña Mencía  desarrollaron labores de catalogación de yacimientos, tal es así que en el ABC de 20/07/1968 aparece la noticia del descubrimiento por parte de este grupo de un recinto fortificado de época Ibérica en el cortijo de Doña Esteban.
Como no podía ser de otra manera en nuestro pueblo también existieron algunos de estos grupos. Uno ligado a la OJE, el otro cercano al Jucad Club. Al no tener estos grupos estructuras solidas los resultados de los trabajos que pudieran haber acometido quedaron para conocimiento personal. Hoy en día tan solo la presencia de algunas piezas en la vitrina del ayuntamiento demuestra la existencia de estos, amén de algunas informaciones aportadas en numerosas publicaciones  a modo individual.
Lo cierto que la carta arqueológica castreña gracias a unos o a otros está totalmente confeccionada.
Yo pertenecí a unos de estos grupos de aficionados a la arqueología. Este pertenecía a una rama de un grupo muy activo de Aire Libre llamado Estafilococos  perteneciente a la OJE, y no era raro compaginar tirolinas entre eucaliptos en las alamedas del pueblo, rapeles en el peñón de Guta o en el puente de la Rejelguera, espeleología en la cueva del Yeso, acampadas en los lugares más emblemáticos de la comarca, entre ellas en Torreparedones  o visitas a numerosos yacimientos de la localidad, esta última actividad era la menos numerosas de asistentes, los fijos Miguel Alba y un servidor. Recogíamos cerámicas, tégulas y trozos de mosaicos etc, y alguna monedilla de la colección del Tesafilm, que guardábamos en un inmenso almario acristalado. Una vez fuimos a recoger una gran base de columna que había en un camino con un carrillo de obra, turnándonos entre cinco o seis conseguimos llevarlo hasta la nuestro local en la calle Tercia(se ha mantenido ahí hasta que se construyó el nuevo edificio de la biblioteca), ¡pesaba tanto que hasta los hierros del carrillo se doblaron!.
En nuestras excursiones arqueológicas solíamos  recoger cerámicas en superficies para poder situarlos en los diferentes contextos históricos (las básicas para cada época: pintadas, sigillatas, con barniz etc...).
La lástima es que por entonces no teníamos la sensibilidad de recoger anotaciones y nuestro trabajo quedó estéril salvo algunas aportaciones verbales a profesionales o algún trozo de togado (estatuas) o de mosaico que  aún podemos ver en alguna institución.
Uno de estos lugares que visitamos con más frecuencia,  y que por aquellos años estaba en boga, era el de la zona del Cerro del Cabezo de Córdoba.
Al menos participé en cuatro excursiones  al terreno, el trayecto se solía hacer andando; una vez lo hicimos en bicicleta (pero quizá fuese igual de duro). El trayecto era de unos 7 Km y lo normal era que regresáramos a las horas de estar por allí, salvo una acampada que realizamos a primeros de febrero el día de la candelaria recién estrenado los años 80. Aquella noche dormimos en la cumbre de aquel impresionante mogote visionando un paisaje maravilloso con los pueblos de alrededor al fondo. Aquel día descubrimos los motivos de la no continuación del hábitat de aquel altozano. El viento y el frio no cesaron de obligarnos a rendir nuestra posición.
 La última vez que anduve por aquellos yacimientos hacia de guía del malogrado arqueólogo castreño Manolo Carrilero.
Esta zona de la campiña estuvo muy poblada desde la prehistoria, gozaba de buenas vistas, sal y potentes tierras de labor.
A principios de los años 80 del siglo pasado Bernier Luque  publica Nuevos yacimientos arqueológicos de Córdoba y Jaén  y es en este trabajo donde nos presenta oficialmente la fortificación del cerro del Cabezo.
   Por esa época varios grupos de arqueología realizan actividades en el entorno. El otro grupo de Castro está realizando unas actividades de limpieza en una fortificación a los pies del Cabezo, al otro lado del arroyo en un pequeño cerrillo llamado el Arenal. Retirando malezas y piedras dejaron a la vista una hermosa construcción ciclópea. Este recinto es unas de las peculiaridades más significativas de la importancia de este territorio ya que a menos de 1 Km en línea resta nos encontramos dos fortificaciones que posiblemente coincidieran en época prerromana.
  Unos años antes el grupo  del museo arqueológico de Doña Mencía realiza el hallazgo de un colgante bastante  interesante  que fue estudiado por  Martin de la Cruz y Sánchez Romero, publicado en el 2004.
Para el conocimiento del lector el cerro del Cabezo de Córdoba es una eminencia que encontramos detrás del cortijo de Benazurerita, tiene una altura 336 metros, domina los pequeños valles formado por el arroyo Salado y Gurruñaga. Aunque su altura no resulte exagerada (Castro 227m.) esta prominencia se ve desde casi toda la campiña cordobesa. El estar aislado de otras alturas y sus abruptas pendientes  provoca  una visión de mucha más altivez de la que ostenta. Su cima es plana con unas medidas de unos 60X40 metros.
Por los restos recogidos en superficie los investigadores sitúan en el Eneolítico la primera ocupación de la meseta. Estuvo poblado hasta época ibérica no llegando a ser ocupada por los romanos que prefirieron elevaciones más suaves como demuestra los restos de esta época hallados por sus  alrededores. Cerámicas a manos, bruñidas y pintadas tipo Carambolo, hojas de sílex y restos de sillares los podemos encontrar esparcidos por toda su falda.
El colgante descubierto en superficie es de cornalina (1) un material exótico e inexistente en la península ibérica, lo que atestigua el contacto de sus pobladores con los primeros navegantes fenicios llegados a las costas andaluzas.
Estas piezas son muy comunes en el antiguo Egipto, donde con toda seguridad se fabricaron. Como se trata de un objeto pequeño fácil de trasportar no es raro encontrarlos por todo el Mediterráneo, además de la península ibérica se han encontrado en Israel, Chipre, Grecia y en las Islas Eolias. En España se tiene constancia del hallazgo de una decena de estas joyas, ligadas las mayoría a un contexto fenicio-tartesico.
En todo caso, esta pieza a demás de demostrar el contacto del pueblo fenicio con los habitantes de la campiña castreña servía a la persona que lo portaba, generalmente de la elite local,  para definir su status superior al controlar  los contactos y los objetos llegados de exterior y su redistribución.
La última vez que visité la zona el aspecto había cambiado por el inevitable avance del cultivo del olivo  sintiendo  un profundo malestar al ver un yacimiento intacto de miles de años, que  gracias a sus abruptas pendientes se había mantenido de erial, hoyado sin control alguno.
Diego L. Urbano Mármol.
(1)              Cornalina es un mineral, variedad de la calcedonia, de color rojo, usado comúnmente como piedra semipreciosa. Es una piedra energizante;  ya que por fuera es color plata y por dentro es roja. Se le llama también la piedra sanguínea.



jueves, 24 de abril de 2014

Manifestaciones escultóricas en la Protohistoria.



Manifestaciones escultóricas en la Protohistoria.

 En 1938 en Estados Unidos un programa de radio bajo el guion de la novela  La Guerra  de los Mundos de H.G.  Wells hizo pensar a parte del país que estaban siendo  invadidos por alienígenas. Pero no es hasta  mediados del siglo pasado cuando emerge un “bum” en cuanto a temas esotéricos, mágicos, espirituales o extraterrestre, formándose grupos que incluso defendían todas estas ideas extraterrenales a la vez

Con la arqueología, algunas veces,  se ha conseguido resolver enigmas que durante mucho tiempo han creado un halo de misterio. Sirva de ejemplo los gigantes de la isla de Pascua que han levantado todo tipo de especulaciones. La cuestión es que, hasta hace apenas un par de años,  a nadie se le había ocurrido que las cabezas de los Moais pudieran ser Moais completamente enterrados al igual que los que aparecían desenterrados alrededor de ellos. Una excavación científica dio con el resultado. Igual pasa con las líneas de Nazca, que hay quien le atribuyen un origen extraterrestre.

Con esta  introducción dejo expuesto que parte de la población era, y es, susceptible de compartir ideas  sobrenaturales. El ser humano, desde sus inicios, cuando  le ha costado comprender algún hecho  de la naturaleza (o de la mano del hombre)  ha puesto en marcha su imaginación  alimentada por el factor de lo inexplicable o desconocido, creándose  miles de opiniones, muchas de ellas en la corriente “paranormal”.

No ha pasado por el contrario eso en España con los hallazgos  de esculturas de animales, a veces fantásticos, fechados en la misma época que los ejemplos descritos anteriormente. Este país con una fuerte implantación religiosa monoteísta no ha permitido otras versiones que no fuese la de la talla  de la piedra por el hombre. Aunque no hay que obviar alguna corriente partidaria de asignarle a estas estatuas un componente  mágico. En el programa de TV, Cuarto Milenio, podemos encontrar una réplica de la Dama de Elche detrás del presentador.

Sin embargo, no debemos ser injustos negándoles a estas figuras poderes sobrenaturales  y de ultratumba que, al fin y al cabo, es para lo que fueron creadas.

Sin ir más lejos en nuestro pueblo tenemos y conocemos bastantes ejemplos de estos trabajos en piedra  y cuya datación para las más antiguas se sitúan a finales del siglo VI antes de Cristo.

Después de la caída de Tartessos y de las posibilidades de creación de un estado indígena, las diferentes tribus iberas se hacen fuertes  en poblaciones fortificadas llamadas Oppodium. El barrio de la villa sirvió para crear una población Ibera Turdetana aprovechando su elevación para  fortificarla y hacerla inexpugnable. Su situación estratégica le  permitía el control del valle del Guadajoz y de las importantes vías de comunicación  que transcurría por sus alrededores. Recordar que las zonas fluviales  eran más susceptibles para la recepción de nuevas  ideas y elementos culturales 

En estos recintos aparecen unos personajes de elite que alcanzan un mayor status en la población, bien por su poder económico  o por el poder militar, y una de las formas de demostrarlo era construyendo importantes monumentos.

Unos de los aspectos más significativos del arte ibérico es el empleo  de esculturas  en la decoración de sus tumbas. Animales, monstruos y seres humanos son utilizados en monumentos funerarios  para demostrar su condición de diferente. Estas figuras serian encargadas a talleres locales o  a escultores itinerantes que se trasladarían por encargo,  si bien, hay quien defiende la existencia de grandes talleres comarcales que abastecerían las poblaciones limítrofes.

La versión  sobre la utilización de estas representaciones animalísticas, coronando pilares-estelas  o monumentos turriformes y formando parte de la arquitectura de las tumbas más significativas  es la más extendida; aunque hay quien apunta otras posibilidades como la de marcar lugares mágicos.

 En principio no hay mucha voluntad, en mi opinión, de cambiar este patrón. Pero recientes excavaciones han demostrado la utilización de estas esculturas en lugares diferentes a las necrópolis. Este es el caso de la excavación de  urgencia que se llevo a cabo en Huelma (Jaén) tras la aparición de dos grandes elementos escultóricos, y  que dio como resultado la aparición de una estructura y un conjunto escultórico, que ha venido a definirse como un Santuario Heroico.  Dicho espacio contiene un alto grado de ostentación, representando la heroización de un aristócrata ibérico  que, mediante la demostración de su fuerza  ante estos animales se legitima superior ante las fuerzas de la naturaleza  y las  sobrenaturales.

En Castro han aparecido numerosas figuras zoomorfas que demuestra la presencia en la sociedad indígena  local de familias de gran importancia. El problema más significativo que nos encontramos es que todas las piezas se han encontrado  de manera casual, descontextualizada arqueológicamente, y alguna bastante deteriorada, a veces por culpa del arado, otras posiblemente  destruidas de época: la destrucción de elementos escultóricos es generalizada en todo el territorio íbero y pudo surgir de la lucha entre pueblos, del rechazo de la base social hacia la clase dirigente o  simplemente por adopción de nuevos símbolos religiosos aportados por la colonización romana.

Conocemos a ciencia cierta el hallazgo de dos toros y de dos leones. Es posible que hubiera otro toro más que pudo ser trasladado al Museo Arqueológico Nacional, y que Pepe Villalba me menciono alguna vez.  

El toro, animal muy conocido por la sociedad de esta zona,  está muy presente en los países mediterráneos. Sus representaciones  están identificadas  con la virilidad y la procreación en la naturaleza, también hay quien le aplica propiedades curativas y de ultratumba; mientras el León es un animal desconocido para ellos, y posiblemente aparece en el mundo ibérico por influencia de las colonias griegas, siendo el prototipo del animal fiero y valeroso, asociado siempre a la victoria. El hombre que consigue derrotar  a  un león tiene las mismas  cualidades que él o superiores.


La única escultura que se encuentra en la población es un Bóvido de piedra caliza, en no muy buen estado de conservación, le faltan las patas, cuernos y orejas. Representa a un toro erguido mirando al frente. Fue hallado en  las inmediaciones del cementerio actual que, además, coincide con la necrópolis de la población en época Ibérica y Romana (posiblemente pudo formar parte de la decoración de una tumba).
Hoja del ABC de Sevilla 10/12/1938 en la que se recoge la información del descubrimiento.

 

Un León que fue trasladado al museo arqueológico provincial  en caliza blanca con la superficie oscurecida. Se encuentra echado, la cabeza está muy estropeada pero se le aprecian la boca, ojos y tabique nasal. Toda la parte delantera está llena de incisiones en zigzag indicando la melena. Se encontraba de adorno en un pedestal en el llano de la Fuente.  Se desconoce  su procedencia, aunque hay quien apunta al mismo lugar que el anterior.

Un  felino más, posiblemente un león, de mucha importancia y en muy buen estado de conservación según publica García y Bellido en su trabajo Parerga de Arqueología e epigrafía hispano-romanas (I) El animal se encuentra echado y se asemeja a los aparecido en la zona de Baena y Nueva Carteya, es de arenisca  y se encontró  en el cortijo del Molinillo a poca distancia de la población. Se encontraba en el momento de la redacción de dicho trabajo en la casa de Córdoba del abogado castreño José Luis Fernández Castillejo.


Me contaba Villalba  una historia de un litigio entre el Estado y el propietario  de una escultura ibérica por su posesión. Decantándose la ley en favor de este último, dueño de la tierra donde se produjo el descubrimiento, y que  podría referirse a  esta en cuestión.

El último de los hallazgos,  y que yo conocí antes de que se perdiera en el limbo del coleccionismo, se produjo en las inmediaciones del cortijo de Santa Sofía, a escasos 3 km de nuestra población. Fue estudiado por José Antonio Morena, que gracias a su pericia pudo acceder a él. Nos lo presentó en un interesante artículo en nuestra revista de feria en el 2005 . Se trata de una escultura de un bóvido en caliza blanquecina muy blanda de grano fino; el animal descansa sobre una peana del mismo material. Está echado sobre sus extremidades anteriores y las posteriores flexionadas en su posición natural. Esta muy bien trabajado, destacando: la decoración de la cabeza con un triangulo con el vértice hacia abajo, las pezuñas y los órganos sexuales. Las orejas y los cuernos eran postizos y no se conservan.  La cabeza se encuentra separada del cuerpo.

foto: J.A Morena


Esta escultura, al contario que las anteriores, que se sitúan en la zona de influencia de la población castreña, la encontramos cerca de otros oppodium importantes, de Izcar y de la fortificación de la Fuente de doña Mayor .Pero al situarse junto a la vía de acceso a nuestro pueblo, creo que habría que vincularla  a esta plaza, como las anteriores.
Foto de J. A. Bafaliu desde el Polvillo justo al lado de Santa Sofia. Lugar de este último hallazgo.

Las cuatros esculturas encontradas en el término de Castro del Río, a saber, se han producido en el margen norte  del rio Guadajoz y ligadas a la misma vía de comunicación. Lo que me lleva a pensar, que los monumentos podrían estar relacionados entre sí,  dependientes de la misma familia, incluso se podría haber utilizado para diferentes usos: bien defendiendo una tumba, bien marcando un territorio mágico o  las propiedades de un poderoso.

Decía un amigo hace unos días una frase de Konstantín Tsiolkovski trasladada a este campo: En arqueología  la ausencia de evidencia no siempre es la evidencia de la ausencia”.

El problema que nos encontramos con la protohistoria en esta zona es que  la totalidad de lo hallado es casual,  poco o nada se ha investigado en el terreno,  difícil accesibilidad a los insuficientes trabajos realizados, falta de publicaciones  y  la existencia dentro de los profesionales de un poder feudal y una acérrima defensa  localista. . Las mayorías de las tesis se basan en patrones de la cultura ibérica levantina o jienense, donde las costumbre funerarias eran distintas, sin ir más lejos en  Almedinilla (Córdoba) los ajuares funerarios son muy diferentes a los de aquí y la presencia de armas en ellos no es de extrañar, pero  aun estando cerca ya estamos hablando del territorio de los Bastetanos. 

Constantemente se están matizando afirmaciones realizadas en cientos de trabajos que hay publicados que, lejos de llegar a un consenso general, crea una nebulosa que en cierta medida beneficia el lado misterioso de estas figuras.

Diego Luis Urbano.  02/04/2014.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Juan de Rivas.



   Con uno de los "grandes" personajes olvidados de la historia castreña debemos utilizar el mismo adjetivo; pero con forma apocopada para calificarlo como "gran" militar, quizás el mejor militar de todos los tiempos de esta localidad. Se le reconoció por su valor, esfuerzo, modestia y destreza en la milicia.

    Destacó en una época llamada el siglo de Oro de la literatura pero que podríamos perfectamente ampliar a la expansión territorial; que alcanzaba su máxima superficie, y al ejército, que en esos momentos se encontraba en su fénix. El mejor ejercito de todo los tiempos en España y unos de los mejores del Mundo fueron" Los Tercios Españoles".

    <<¡Santiago y cierra España!>> Son las últimas palabras que escuchaban los enemigos de España antes de morir masacrado por lo que fue la mejor infantería de Europa durante 150 años; considerada por algunos historiadores como los descendientes de las legiones Romanas.

    Sus éxitos se basaban en una perfecta conjugación de las diferentes unidades de la época, formadas con veteranos, soldados fiables y mandados por buenos oficiales, hombres de honor leales al Rey, unido a su fervorosa fe católica propiciaba que no fuesen simples mercenarios. La Pica y el Arcabuz fueron sus herramientas para aplastar brutalmente a sus enemigos.

     Juan de Rivas era un joven gentil, elegante, con garbo, hijo de Diego de Rivas y Doña Isabel de Valenzuela naturales de Castro del Río. Posiblemente por un lio de faldas; nos dice Fray Félix Girón(carmelita del convento del Carmen de Castro del Río) "por un despecho domestico" se vio obligado a abandonar el pueblo.

     Probó suerte sirviendo al rey en la guerra provocada por los tumultos belgas, la llamada "Guerra de los 80 años". En sus primeras intervenciones se hizo lugar en la Milicia llegando a obtener importantes cargos como Maestre de Campo del Consejo de Guerra en los Estados de Flandes (1595-1616) y, Gobernador y Capitán General de la Villa y ciudad de Cambray.

    Destaco de manera asombrosa en la expedición de Ostende.


    Decía el Capitán Alatriste al Conde de Olivares:- Es el fin del mundo, Excelencia. Cuando Dios nuestro señor creo Flandes lo dotó con un Sol negro. Es un Hereje, que ni calienta ni seca la lluvia que te moja los huesos para siempre. Es una tierra extraña, poblada de gente extraña que nos teme y que nos odia, y que jamás nos dará tregua, quita más que el sueño Excelencia. Flandes es el Infierno.

    En tiempos de Juan de Rivas el imperio gozaba de su máximo esplendor territorial y mantenerlos controlado era de vital importancia.

     Con el inicio de la guerra Ostende toma importancia como el único bastión holandés y como puerto de guerra. Era la única posesión de la república holandesa en Flandes y su captura era una cuestión estratégica para los ejércitos del imperio español. A diferencia de otras plazas de los países bajos esta ciudad nunca estuvo en manos española.

     Pero la ciudad estaba fuertemente amurallada , rodeada de numerosos fosos inundables y separada de tierra firme gracias a una defensa natural de tierras arenosas y pantanosas, además contaba con numerosos canales dotados de exclusas que les permitían la entrada de barcos de apoyo , por el norte daba al mar y utilizaban la pleamar para el desembarco de material. Asi que aunque sitiada, jamás se logro que estuviera incomunicada.

    El sitio de Ostende podemos calificarlos de una guerra dentro de otra guerra. Acaparó todas las energías de ambos bandos, está considerada como la campaña militar más larga de la Guerra de los Ochentas Años, y uno de los asedios más largos y cruentos de la historia mundial. Murieron 100.000 personas (de 55.000 a 60.000 Españoles) y duró algo más de tres años..

    Esta campaña tuvo una repercusión internacional. Todo el mundo tenía puesto los ojos. Se puso en marcha toda la ingeniería bélica del momento y se experimentaron otras. Rrecibió numerosos sobrenombres: Escuela militar de Europa, Universidad de la Guerra, Nueva Troya o Gran Carnaval de la Muerte.

     En julio de 1601 el Archiduque Alberto de Austria junto a unos 20.000españoles comienza el sitio. Unas 50 pieza de artillería y numerosas maquinas de batir pelotas de piedra comienza a presionar la ciudad hasta el punto que el aire era un puro estruendo. No descansaba la artillería.

    A primeros de 1602 con ganas de llegar a las manos y con la mayoría de los edificios de la ciudad afectados y tras un intento de cegar los fosos, los españoles aprovecharon la marea baja para atacar la ciudad, que se defendió con energía abriendo las esclusas de los fosos y ahogando a muchos españoles entre ellos muchos capitanes. Juan de Riva estuvo en los mayores riegos pero no peligró su vida.

    Pretendieron muchos que el archiduque levantara el sitio por la imposibilidad de tomar la plaza. Empeñado en ganar el lugar para España idearon la construcción de fuertes flotantes dotados de maquinaria de guerra para evitar que las subidas, bajadas y corrientes del mar las destruyera.

    El Archiduque atendía la batalla desde Gante; donde encontraba financiación y apoyos, dejando en su lugar "como dueño del ejército y con sumo imperio y Gobierno al Capitán Juan de Rivas".

     El 20 de Agosto lanzan una inmensa plataforma de madera dirigida por el castreño y es atacada con bolas de fuego, de las que 135 hacen blanco, lo que provoca un incendio que avivado por el viento tardan tres día y tres noches en sofocar bajo la dificultad de estar bajo el fuego enemigo. Gracias al tesón de los de Rivas a los pocos días estaba de nuevo reparada. No dejando de molestar a los sitiados

    Habían llegado al campamento de Juan de Rivas dos grandes de España Don Pedro Girón Duque de Osuna y Don Juan de Medicis. Este último trató de convencer a Juan de Rivas de cómo debía tomar la plaza, aunque este no le hizo caso no evitó que el archiduque amonestara a Rivas por tomarlo en cuenta.

     Viendo el archiduque que no se realizan avances y tras recibir nuevos apoyos da el mando al noble genovés Ambrosio de Spinola. El 8 de octubre de 1603 comienza Spinola a apretar a los sitiados, tras pactar la rendición los españoles entran en la plaza el 2 de septiembre 1604. Quedando el castreño Juan de Rivas como gobernador de Cambray hasta su muerte el 17 de febrero de 1616.

    Las hazañas de Don Juan de Rivas según el Carmelita Juan Félix Girón las conocemos gracias al capitán, Don Francisco de La Torre, que estuvo siempre a su lado

miércoles, 9 de octubre de 2013

El Condado de La Estrella(I)


Portada de la Capilla de los Condes de la Estrella en la parroquia de la Asunción de Castro del Río
 
El Condado de la Estrella.

Muchas fueron las conversaciones sobre historia local que mantuve con José  Villalba Rodríguez. No sabría decir el número exacto, pero una de la temática más repetida versaba sobre el Conde de la Estrella. Debo de reconocer que no era mi tema preferido; y es quizás por eso por lo que mi mente no actuó como una  esponja, y de éstas  tan solo me quedó un vago recuerdo.

 A Pepe le gustaba, bastante,  presumir sobre sus conocimientos del condado, de ser el descendiente más directo que existía vivo en ese tiempo y de los documentos que iba agregando a su colección; sobre el condado de la Estrella. La mayoría los agenciaba en ferias y mercadillos de libros de ocasión y antiguos, para ello se desplazaba muy a menudo a la capital del reino.

Pásate por mi casa que he comprado un documento sobre un pleito, de una partida de nacimiento o cualquier otro donde figuraba el Conde de la Estrella.  En las charlas mantenidas con él tenía que actuar con el método del serrucho” para que saliera información a modo de pequeñas notas de temas que me interesaban tenía que escuchar sus historias”; una vez iba en su dirección otra a la mía. Rara vez acudí a su citas salvo que los papeles o el libro para enseñarme o prestadme fuese de los romanos o de numismática; de esos tenía algunos, pocos, pero no había por entonces quién tuviera mejor biblioteca accesible para mí.

No me cansé nunca de advertirle a Pepe que escribiera lo que me contaba, que si no se perdería.  No creo que me hiciera caso y hoy en día ninguno de los que mantuvimos tertulias con el sabemos del paradero de su legajo. –nos imaginamos  que está en manos de su familia, pero tampoco en que parte, si en la de él o en  la de ella,  pues Pepe Villalba y doña Pepita no tuvieron descendencia.

Asi  que todo lo voy a escribir sobre el condado de la Estrella son apuntes que ido recogiendo durante años, poco me quedó de sus historietas, en parte porque salvo documentos administrativos o alguna gesta militar de última hora, poco más podía contar.

En los 179 años que duro oficialmente el condado de la Estrella existieron  cinco condes y cohabitaron en el tiempo con cinco reinados (sin contar a  José Bonaparte); los tres primeros no mantienen relación alguna con la villa del Guadajoz, a estos tres primeros le voy a dedicar esta primera y breve crónica, dejando los dos últimos para otras publicaciones.

El condado de la Estrella se crea en el año 1700 cuando Felipe V hace merced del título de conde y vizconde de la Estrella a Don Tomas Jiménez Pantoja, se hizo efectivo al año siguiente tras el pago de los impuestos pertinentes.

“Tomas Ximenex Pantoja nació en 1642. Hijo de D. Tomas Ximenez, natural de Burgos, y de Dña,. Ana María Alfonso y Pantoja natural de Pinto.”

Ocupó  diversos cargos administrativos. Estos le valieron para acercarse a la corona, consiguiendo varios privilegios y la confianza del monarca. Cabe de destacar un dictamen que presento a Felipe V  sobre la incorporación e integración de los reinos de Aragón  y Valencia en la corte de castilla, que agradó bastante al monarca.

Caso con Doña Mariana de Cuellar Losada hija del caballero de la orden de Santiago  D. Antonio de Cuellar.

Por decreto de S.M. del 3 de Abril de 1682 viste el hábito del Orden Santiago.

Tuvo diferentes cargos importantes entre ellos la fiscalías de Millones, Justicia y Gobierno del consejo de Hacienda, Fiscal y Consejero en el Supremo de Indias, estuvo a cargo del Juzgado de Expropiaciones a los Traidores, fue  juez conservador del Servicio de Montazgo y Ministro de Castilla.

Tuvo un importante conflicto; ocasionado por el poco entendimiento económico,  con el secretario de Guerra, Canales. Hombre poderoso con mucha influencia  consiguió destituir al conde de la Estrella de gobernador del consejo de Hacienda.  Estas situaciones condenaban al ostracismo  al destituido, pero no fue el caso de Tomas Jiménez que varios años después ocupaba otro importante cargo.

Murió en 1712. Esta enterrado en la capilla del Santo Cristo de Burgos en la Parroquia de San Nicolás. Ese mismo año había testado a favor de su muje. No tuvieron descendencia.  A la muerte de la condesa en 1727; enterrada en el convento de San Gil, el titulo y los bienes pasó al sobrino de doña Mariana, D. Luis de Cuellar.

 

  Don Luis Francisco de Cuellar y Losada.(1681-1753) II Conde de la Estrella nació el 11 de Marzo de 1681, recibió el bautismo el 22 del mismo en la parroquia de San Martin de la villa, “siendo su padrino D. Joseph Fernández de Velasco, Márquez de Jodar; después condestable de Castilla y Duque de Frías”. Casó con Doña Mariana Cetina, natural de Madrid.

 Era hijo de D. Antonio de Cuellar y Losada, caballero del orden de Santiago, secretario del Rey y Teniente de mayordomo mayor, natural de Madrid y de Dña. Polonia Valdes Tobary Ocon.

El 22 de octubre de 1728 cuenta del fallecimiento de Don Tomas-con el testimonio del testamento de Dña. Mariana Cuellar realizado el  27 Julio 1719 en su favor. Tras el pago de impuestos, D. Luis de Cuellar  se hace con el condado el 27 septiembre 1728

 

Estudio en el colegio Mayor de Arzobispo de la universidad de Salamanca (Colegio Viejo de San Bartolomé).

Al igual que su predecesor ocupó cargos administrativos  durante 47 años; algunos de importancia. Fue Fiscal de la sala de Alcaldes de Corte; cuya plaza ejercía en  1726 cuando en el 25 de mayo ejecutó la prisión del Duque de Riperda,  ministro del consejo de la Santa Cruzada y de Castilla, asesor al de Guerra y consejero de  él y de otras varias comisiones. Fue caballero de la orden de Santiago.

Realizó testamento el 10 de junio de 1746, falleció en la parroquia de Santiago de Madrid el 15 de marzo de 1753 y se enterró en la de San Juan. Tres años más tarde muere su mujer.

Posiblemente; en octubre de de 1756, diez meses después de la muerte de Dña. Mariana Cetina, su hijo mayor  Don Pedro de Cuellar y Cetina se hace con el título.

Es este el personaje menos conocido o del cual encontramos menos información.

Natural de Pinto, nació el 21 de Diciembre de 1737. A la vez que sus ascendientes  fue caballero de la Orden de Santiago. Casó con Ana Beladiez(Valadier)  Torresy Ortega, natural de Atienza (Guadalajara).

Murió el 22 de Agosto de 1782, su esposa el 7 de abril de 1765.

Podemos imaginar que con Carlos III  se va perdiendo la influencia del condado en la monarquía; pero gozaban de buena fama por los buenos resultados obtenidos en la administración del Estado y en la casa Real, y vemos como en reinados posteriores se vuelve a estrechar los lazos del Condado de la Estrella y la monarquía.

 Al tercer conde de la estrella lo encontramos  en 1871 lejos de la corona pero aun manteniendo un cargo relevante, Corregidor en Ronda.

En el próximo número  abordaremos la llegada del Condado de la Estrella a Castro del Rio al casarse el cuarto Conde Antolin de Cuellar Beladiez con la castreña Mariana Luque Repiso y Santa Marta.

Diego L. Urbano Mármol.