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Si notais que llevo mucho tiempo sin escribir, posiblemente me esté pasando la mismo que le ocurrió a García Birlán.
"El deber me ordena que os dedique esta crónica y la pluma se niega a escribirla. Se amontonan las notas en mi imaginación y la péñola no sabe darles forma. Esfuerzo el pensamiento, concibo ideas, bullen las palabras en la mente y aun permanecen blancas las cuartillas."

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¿Un cateto escribio esto?:

Esta cárcel que, durante varios meses, le dio ocasión de un trato prolongado con el mundo variopinto del hampa, verdadera sociedad paralela con su jerarquía, sus reglas y su jerga, parece ser, con mayor probabilidad que la de Castro del Río , la misma donde se engendró el Quijote, si hemos de creer lo que nos dice su autor en el prólogo a la Primera parte: una cárcel «donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación», y en la cual bien pudo ver surgir, al menos, la idea primera del libro que ocho años más tarde le valdría una tardía consagración.

Cervantes en su vivir .

Jean Canavaggio

lunes, 17 de enero de 2011

Para cenar una cartujita.


En este dichoso pueblo donde nací y resido tienen la curiosa manía de llamarles Cartuja a las tortillas Francesas. Cosas de los pueblos, miren ustedes.

Intentar buscar el origen de este localismo es harto difícil, máxime cuando ni de la misma tortilla Francesa los hay. Mientras me divierto buscando una y otra entrada sobre esta forma de comerse el huevo, voy encontrando ramificaciones, al final se me enciende la bombilla y digo: esta es, y me pongo a escribir.

Los orígenes de la tortilla deben de ser muy antiguos por la cercanía de sus ingredientes y su facilidad de preparación. Existe constancia de la preparación de tortillas en la antigua Mesopotámia.

En España encontramos la primera referencia escrita en 1423 por Enrique de Villena en Arte cisoria:

.."[H]Ay, allende d'esto, otras cosas de cortar compuestas, ansí como queso e huevos fritos o en tortilla.

Y noticias que nos llegan del nuevo mundo según carta de Hernán Cortes:

.." Venden huevos de gallinas y de ánsares, y de todas las otras aves que he dicho, en gran cantidad; venden tortillas de huevos hechas. Finalmente, que en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra.."

La tortilla es conocida en todo el mundo. Sin embargo en lugares de habla hispana poco sinónimos encontramos o localismos para la definición de tortilla. Eso si, encontramos miles de tipos de tortilla, al huevo batido se le echa de todo y se acompaña con montones de cosas.

La tortilla quizás más popular por cercanía y por los ingredientes, es la tortilla Española, la tortilla de Patatas de toda la vida. Le continúa la tortilla Francesa, en Castro del Río se le llama. Cartuja. Pero su denominación debería ser la de tortilla de Huevos a secas.

He encontrado un trabajo interesante que sugiere, en contra de lo que podríamos pensar, que sus orígenes son españoles, en época de la Guerra de la Independencia y que por motivos de carencia de alimentos por culpa de la opresión gabacha, se realizaban las tortillas sin otros ingredientes que el huevo.

El porqué en esta localidad esta tortilla se llama Cartuja se me antoja pueda tener unos orígenes cristianos; como dirían en el pueblo de al lado “Eres más beato que un Castreño”, debido a la cantidad de costumbres y fiestas que celebramos con esos orígenes. Y creo que esta denominación no es en sí a esta forma tan fácil de cocinar el huevo, sino al carácter de la comida. El utilizar el termino cartujita si es de tan solo 1 huevo, se vendría a utilizar al hacer una comida, generalmente la cena, de una forma ligera, austera, económica y nutritiva.

Se utilizaba el término para ofrecer algún alimento a niños, a desganados, enfermos o por el contrario para explicar que se hace una comida poco calórica: “Cómete aunque sea….. Una cartujita” o “Me como solo una cartujita “.

Las cartujas son monasterios o conventos donde residen cartujos. El fundador de esta orden fue San Bruno. Este santo se hizo famoso por haber fundado la comunidad religiosa más austera y penitente, los monjes cartujos, que viven en perpetuo silencio y jamás comen carne ni toman bebidas alcohólicas. Los cartujos a lo largo de su existencia han permanecido en pobreza sin caer en lujos.

8 comentarios:

Mameluco dijo...

Esa cartuja austera
hecha con uno o dos huevos
siempre las he comido yo
en las cenas de mi pueblo

Me recuerda a mi abuela
Josefa que se llamaba
y en la cocina la imprenta
siempre me las preparaba

o un cartucho de patatas
patatas fritas a cascos
o también de pescao frito,
sabores puros de Castro

Y Cobito con su post
dándonos a todos gusa
en la moderna internet
homenajea a la cartuja

¡¡¡Eso se merece un diez!!!

Ripios mamelucos a la cartuja.

Diego Luis Urbano Mármol dijo...

Gracias maese Miguel. Ésta oda que me escribio es fabulosa y completa con muy buén gusto éste modesto post que he didicado a la famosa cartuja. Se lo merece ella misma por representar, en mi opinión, el ave fenix de las cenas castreñas. Gracias de nuevo y de corazón.
P.D. Sin menospreciar a la naranjita picá.

ALBERTO GAY HEREDIA dijo...

Querido Diego, me ha gustado tu historia de la cartujita. Y en esa misma línea gastronómica, podrías ofrecernos la receta de un plato de la gastronomía popular castreña, que no he vuelto a degustar desde que abandoné esas tierras. Se trata de las deliciosas tortillitas de San José (las albóndigas de los pobres) y ya de paso que intentaras desentrañar que relación guardan con el santo varón.

Diego Luis Urbano Mármol dijo...

Hola amigo Alberto a ver si lo consigo con ese delicatesen. Saludos

Adam dijo...

No soy castreña de nacimiento, pero
mis raíces si lo son.
Lo de las cartujitas no lo había oído nunca, ya preguntaré a mi madre, pero las tortitas de San José son un dulce realmente delicioso, sencillo, sano, económico, fresquito y ligero.
Nada que ver con esos dulces empalagosos y pesados que con demasiada frecuencia damos a los niños.
Aquí dejo la receta tal y como me la enseñó mi chacha Petra.
(No puedo darte unas cantidades exactas, pero intentaré explicarte bien las proporciones)
Un bollo de pan del día anterior.
2 huevos ( o más si es necesario)
Leche
Aceite de oliva
Azúcar, canela y limón

Rallamos la miga del pan con un rallador grueso.
Batir las claras a punto de nieve y mezclarlas con cuidado con las yemas batidas y después con la miga de pan. La mezcla debe quedar fluída, no demasiado espesa.
Por otro lado, en una olla, tenemos un litro de leche (aproximadamente, ya sabes que las tortitas deben estar "flotando" en leche, si es necesario, añadimos más) calentándose con una cáscara de limón, un palo de canela y 5 ó 6 cucharadas de azúcar (si te gusta más dulce, no hay problema, le pones más), cuando la leche rompa a hervir, apagamos el fuego.
Poner abundante aceite en una sartén y cuando esté caliente, le ponemos cucharadas de masa y las vamos friendo. Mi chacha me enseñó que justo cuando la cucharada de masa cae en el aceite y vuelve a subir, le damos un ligero golpecito con el dorso de la cuchara. No me preguntes para qué sirve esto, pero si mi chacha decía que así salían mejor, yo no lo pongo en duda.
A medida que vamos friendo las tortitas por ambos lados, dejándolas sólo ligeramente doradas, las vamos echando a la leche (que ya estaba apartada del fuego). Se dejan enfriar solas y después, al frigorífico si te gustan fresquitas.

Diego Luis Urbano Mármol dijo...

Gracias Adam, deben estar riquísimas, te agradezco que hayas aportado la receta.
Seguiremos investigando pués esta es la tercera que escucho y la primera como postre.
Bienvenida al blog.

Anónimo dijo...

-Una cartujita...eh?
Era la pregunta que me hacía mi abuela cuando no quería cenar,pués normalmente, yo devoraba las piedras.
Me gustaba esa palabra porque siempre iba acompañada del rostro bondadoso de mi abuela.
Hace añooos que nadie me la ha nombrado porque vivo lejos de ahí.
Qué suerte tenemos hoy de que Internet nos acerque con tan sólo un clicat a nuestro lugar de origen.

Gracias, María

Diego Luis Urbano Mármol dijo...

Si, María. La cartuja daba fuerzas para soñar gratamente toda la noche, y como veo, aún quedan para golpear el teclado creando un comentario.
Saludos desde esta tierra.